Tinogasta, una de las puertas de entrada a la cordillera de los Andes

Autor:

Mariana Otero

Categoría:

Este pueblo del oeste catamarqueño es la base perfecta para recorrer los principales atractivos de la región: la Ruta del Adobe, los Seismiles, el balcón del Pissis y un amplio abanico de paisajes cordilleranos, aguas termales y viñedos.

Camino a los Seismiles, una imperdible ruta escénica.

En el oeste catamarqueño, en un imponente paisaje precordillerano de formas y colores y de álamos a la vera del río Abaucán, Tinogasta se ubica como una de las puertas de entrada -junto a Fiambalá- al valle que lleva el nombre del río y a los Andes.

Este pueblo de unos 12 mil habitantes, en el noroeste del país, es la base perfecta para recorrer los impactantes paisajes precordilleranos que identifican a la provincia de Catamarca como una de las más bellas de Argentina.

La RN 60 sirve de columna vertebral para un itinerario que conecta pueblos detenidos en el tiempo, antiguas vías incaicas y revela una propuesta vitivinícola de prestigio internacional.

Más allá de ser una las vías de acceso a la cordillera, Tinogasta invita a caminar por sus calles anchas y arboladas.

Murales en el centro del pueblo. Otra pincelada en el paisaje urbano.

El punto de partida es la Plaza 25 de Mayo, desde donde se asoma la parroquia San Juan Bautista, fundada en 1780 como cabecera eclesiástica tras desprenderse del antiguo curato de Belén. El templo actual combina el estilo neoclásico rural con la técnica constructiva autóctona. Tiene muros de adobe grueso con naves altas con detalles en madera y techos de caña.

En el altar se observan imágenes religiosas coloniales que sobrevivieron a terremotos y al paso del tiempo.

A pocos metros, la oferta cultural se completa con el Museo Arqueológico Municipal «Tullio Robaudi». Creado en 1982 gracias a la donación del matrimonio Robaudi, resguarda uno de los tesoros patrimoniales más valiosos del oeste provincial.

Sus salas organizan cronológicamente las etapas Precerámica, Agroalfarera Temprana, Media, Tardía e Incaica. Entre morteros de piedra, hachas de bronce y vasijas ceremoniales, el museo conserva tres momias y urnas funerarias halladas en la región que permiten conocer las costumbres de enterramiento de las culturas aborígenes que poblaron la zona antes de la llegada española.

Interior del Museo del Sabor, un ícono de Tinogasta.

Museo del Sabor

En una visita a Tinogasta es imprescindible conocer el Museo del Sabor que propone descubrir la gastronomía catamarqueña contada desde los sentidos.

Está ubicado frente a la plaza principal, en una casona de adobe restaurada de 1914. El Museo reinterpreta la memoria gastronómica local a través de una propuesta inmersiva e interactiva.

Es un viaje sensorial a través de las materias primas ancestrales de Catamarca.

Plantaciones de olivo, otra postal de Tinogasta. En este caso en la bodega Veralma.

En la sala “Elementos» se inicia un recorrido interactivo sobre los tres pilares de la producción del valle: la algarroba (base de harinas y patay prehispánico), los olivos milenarios que producen aceites de baja acidez y la vitivinicultura de altura.

Imperdible visita guiada en el Museo del Sabor.

La sala “Viaje en el Tiempo» recrea -a través de proyecciones y nuevas tecnologías- las antiguas cocinas de barro y las técnicas de conservación utilizadas por los diaguitas.

La última sala es el “Altar a la Pachamama», dedicada a la cosmovisión andina. Ofrece una recreación fiel de los altares de ofrenda a la Tierra, explicando el significado espiritual de los alimentos y el respeto a los ciclos de la naturaleza.

Complejo la Aguadita, ideal para una jornada de descanso.

Termas de La Aguadita

A solo 15 km al norte del casco urbano de Tinogasta, recostado sobre la falda de la Sierra del Abaucán y a 1.450 metros de altitud, se despliega el Complejo Termal La Aguadita.

Cuenta con cuatro piletas al aire libre dispuestas sobre la ladera de la montaña, alimentadas por aguas mesotermales que brotan a una temperatura promedio de 25 °. Ricas en sulfatos, bicarbonatos, calcio y sodio, estas aguas son reconocidas por sus propiedades sedantes y curativas para afecciones reumáticas y de la piel.

El predio dispone de cabañas equipadas, zona de acampe y senderos para caminatas.

Capilla de Nuestra Señora del Rosario, la iglesia en pie más antigua de la provincia.

La Ruta del Adobe

Saliendo de la ciudad, el circuito de la Ruta del Adobe une en un trayecto de 55 kilómetros a Tinogasta con la vecina Fiambalá.

El recorrido comienza en el casco urbano, en Casagrande. Construida en 1897 como cuartel militar durante los litigios limítrofes con Chile, esta casona de amplios patios fue rehabilitada como una de las posadas históricas más emblemáticas de la provincia.

El Mayorazgo, otro punto clave en las ruta del Adobe.

A pocos kilómetros sobre la RN 60, se encuentra El Puesto, el Oratorio de los Orquera, fundado alrededor de 1740 donde es posible observar imágenes religiosas coloniales y un antiguo lagar de cuero vacuno donde antaño se prensaba la uva.

Más adelante, en Anillaco, la Capilla de Nuestra Señora del Rosario (1712) ostenta el título de ser la iglesia en pie más antigua de Catamarca, con un altar moldeado en un único bloque de barro.

Nieve en la ruta de los Seismiles.

La Ruta de los Seismiles

En esta ruta escénica maravillosa, Catamarca expone la magnitud de su geografía. Hacia el norte, la carretera asciende hacia el Paso de San Francisco, bordeando la concentración de volcanes más alta del planeta. Picos como el Monte Pissis (6.795 metros sobre el nivel del mar) o el Incahuasi custodian un paisaje de salares e imponentes lagunas de altura habitadas por flamencos.

Guanacos en su escenario natural.

Trekking

Desde Tinogasta hay varias opciones de trekking y paseos al aire libre. Uno muy recomendado es Las Higueritas, una caminata sobre el lecho de un río que atraviesa un cañón y paisajes imponentes. Es de dificultad media. Es muy recomendable realizarlo con la guía de montaña Samira.

Caminata por el cauce del río Las Higueritas, un paseo imperdible y de bajísima dificultad.

Otra visita es al Ecoparque Andalucas, a la vera del río Abaucan que en ese tramo lleva el nombre de río Colorado. El paisaje es imponente con un pintoresco puente colgante recientemente restaurado.

Un paisaje monumental: el Ecoparque sobre el río Abaucan.

Visitar Fiambalá

A sólo 50 km de Tinogasta se encuentra Fiambalá. Allí se pueden visitar las dunas de Saujil, la duna mágica y, 30 km más allá, las dunas de Tatón. El espectáculo natural es indescriptible.

Por supuesto que un imperdible de Fiambalá son las termas, un conjunto de piletas naturales de agua sulfurosa dispuestas en gradas sobre las paredes de una quebrada granítica.

DATOS ÚTILES

Museo del Sabor: Rivadavia y Moreno (frente a la Plaza 25 de Mayo). Abierto diariamente de 8 a 20.

Parroquia San Juan Bautista: Frente a la plaza. Templo histórico de 1780.

Platos típicos: Empanadas catamarqueñas a cuchillo, chivito al horno de barro con comino del cerro y dulcería artesanal de higo y cayote.

Vinos de altura: Visitas y degustaciones en bodegas (en la foto, Florinda Rodríguez de la Bodega Calle Oscura).

Dónde comer, alojarse y cómo moverse. Una guía práctica haciendo clic aquí.

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