Un viaje al corazón del Triásico y a la cuna de los dinosaurios en La Rioja. Un recorrido por el PN, Patrimonio de la Humanidad. Deslumbrantes geoformas y una inmersión sensorial.

Llegamos al Parque Nacional Talampaya (La Rioja) en nuestro road trip de cuatro amigas en motorhome después de haber visitado el Parque Provincial Ischigualasto (San Juan) y el Parque Provincial El Chiflón (La Rioja), todos territorios del período Triásico donde se han encontrado algunos de los dinosaurios más antiguos del mundo (¡más de 250 millones de años!).

El PN Talampaya -Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000- es verdaderamente impresionante: ofrece una de las experiencias más sobrecogedoras del turismo nacional. Escogimos la excursión “Cañón de Talampaya + Cañón de Shimpa”, a bordo de un camión 4×4 con techo descubierto.
Este circuito combinado, que dura cerca de cuatro horas y recorre el corazón de la ecorregión del monte de sierras y bolsones, permite una inmersión en la geografía riojana de imponentes formaciones esculpidas por el tiempo.

Talampaya se encuentra en el oeste de la provincia de La Rioja, en una zona de serranías bajas en la cuenca sedimentaria Ischigualasto-Villa Unión. El acceso principal se encuentra sobre la RN 76, a unos 55 kilómetros de la localidad de Villa Unión, la base operativa más utilizada por los viajeros.
Es una unidad geológica y paleontológica de importancia mundial junto a su vecino, el Parque Provincial Ischigualasto (Valle de la Luna).
El parque se inserta en un entorno de desierto de altura donde la aridez, el viento y las temperaturas extremas han moldeado un paisaje deslumbrante e inmenso.

La primera parada es la estación de petroglifos, grabados en piedra desde hace 2.500 años. Son testimonio de las cosmovisiones de las culturas que habitaron el cañón antes de la llegada de los españoles. Representan símbolos ceremoniales, escenas de caza y figuras antropomorfas.

Geoformas y ecos
El vehículo 4×4 se interna por el cauce seco del río Talampaya, flanqueado por inmensos paredones de arenisca que alcanzan y superan los 150 metros de altura. Estos colosos de piedra, que datan de más de 250 millones de años, han sido bautizados con nombres que apelan a la imaginación del viajero.
La experiencia es inmersiva y sensorial.
La Catedral gótica: Es una parada ineludible. Aquí, la erosión modeló las paredes con tal precisión que parecen las columnas y los pináculos de un templo medieval.

El Monje: Una formación rocosa aislada y distintiva, cuyo perfil recuerda la silueta de un fraile con su túnica.

El Rey Mago: Una silueta caprichosa que se erige como un emblema, tallada en las formaciones sedimentarias que componen las capas geológicas.
Además de estas (y muchas otras) figuras, el cañón regala una experiencia acústica única: en varios puntos, las paredes tienen el “don del eco”. El sonido rebota en la inmensidad, devolviendo la voz con una claridad sorprendente y añadiendo una dimensión mágica al silencio profundo del desierto. Los guías invitan a jugar con el eco. Así que allá fuimos, tras el grito de “goool» y la respuesta del ecos; luego, nos despedimos con un “viva la patria”, devuelto una vez más por partida triple. Fascinados con el sonido, en una siesta con más de 36 grados, regresamos por las pasarelas hasta la explanada donde nos esperaban con una mesa preparada para degustar productos regionales (insuperable la sopa de calabaza), vinos y espumantes riojanos. Chin chin y gracias.

Cuna de dinosaurios
El nombre Talampaya proviene de la lengua quechua. Deriva de tala (árbol), ampa (río) y aya (seco): «río seco del tala». Su cuenca no es sólo arena y piedra sino el sitio donde se han encontrado (y, seguramente, descansan muchos otros) restos fósiles del Triásico, incluyendo al Lagosuchus talampayensis, uno de los primeros dinosaurios conocidos. En definitiva, es un viaje a la génesis de la “era de los dinosaurios”.
Finalmente, llegamos al Cañón de Shimpa a donde se accede sólo en 4×4. Es un territorio salvaje donde los guías invitan a los visitantes a experimentar un momento de silencio absoluto para conectar con la naturaleza. Es una hermosa experiencia.
Datos útiles
Costo de la excursión en 4×4 al Cañón de Talampaya + Cañón de Shimpa: $80.100. Dura cuatro horas.
Alojamiento Motorhome en el PN Talampaya. Costo: $21.000 por motorhome. Muy buenas instalaciones con todos los servicios para carpas y motorhomes. Hay proveeduría y un restaurante.
Entrada al Parque Nacional: $7.000 por persona ($0 para jubilados y para personas con discapacidad).








