Fátima (Portugal), centro del debate global sobre turismo religioso

Autor:

Bernardo Sabisky

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La organización de los International Workshops on Religious Tourism (IWRT) confirmó en las últimas horas el tema central de su próxima edición -la número trece- y el título ya dice bastante: “Lugares de fe: memoria, espiritualidad y la experiencia del peregrino”.

Las fechas también están claras, casi marcadas con lápiz fino en la agenda: 19 y 20 de febrero en Fátima, y 23 de febrero en Guarda. No es un detalle menor. Los lugares importan. Siempre importan. Y en turismo religioso, quizá más que en cualquier otro ámbito.

Reflexión necesaria en tiempos de viajes veloces

La edición 2026 del IWRT propone algo que va a contramano de la lógica del consumo rápido -esa que también alcanzó al turismo-: detenerse a pensar qué papel juegan los espacios sagrados en la construcción de experiencias espirituales, culturales y humanas.

No se trata solo de templos, santuarios o recorridos señalizados. La clave, la verdadera clave aquí es cómo la memoria, la espiritualidad vivida y la experiencia del peregrino se entrelazan en un mundo donde viajar ya no siempre implica comprender. O sentir.

Fátima como punto de partida (y de sentido)

El eje temático tendrá su desarrollo central durante la mañana del 19 de febrero, luego de la sesión inaugural y de la presentación del Destino Invitado: Lituania. Allí se escuchará la conferencia titulada “Lugares de fe: memoria, espiritualidad y la experiencia del peregrino en Fátima”.

El encargado de abrir ese diálogo será Marco Daniel Duarte, historiador del arte y director del Museo del Santuario de Fátima. No es un nombre puesto al azar. Su mirada -académica, pero profundamente anclada en el territorio- promete ir más allá de la descripción histórica.

Según adelantó el propio Duarte, su exposición partirá del proceso de desarrollo del Santuario a partir de las apariciones de 1916 y 1917. Desde allí, la idea es mostrar cómo Fátima logró articular patrimonio tangible e intangible para construir una experiencia cualificada, reconocible, distinta.

Y distinta no por grandilocuente, sino por la manera en que memoria histórica, dispositivos museológicos y propuestas pastorales dialogan entre sí. Un modelo singular, podría decirse -y decirse bien- dentro del mapa internacional de la peregrinación.

Un ponente con trayectoria sólida

El peso intelectual de la propuesta se apoya también en el recorrido del conferencista. Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Coimbra, Marco Daniel Duarte dirige actualmente el Museo del Santuario de Fátima y su Departamento de Estudios, además del Departamento de Patrimonio Cultural de la Diócesis de Leiria-Fátima.

Es miembro de academias nacionales e internacionales y autor de numerosos estudios especializados -varios premiados- sobre patrimonio religioso, museología, arte sacro y cultura contemporánea. Datos que no abruman, pero explican por qué su voz resulta central en esta edición del IWRT.

El IWRT como espacio de pensamiento y diálogo

Desde la organización del evento subrayan que el tema elegido refuerza la vocación del IWRT como foro de pensamiento, diálogo y transferencia de conocimiento en torno al turismo religioso.

En palabras de Pedro Mafra, presidente de ACISO ( Associação Empresarial de Ourém-Fátima), este eje temático reafirma el compromiso de las entidades organizadoras con un debate cualificado sobre los lugares de fe y las experiencias espirituales como dimensiones esenciales del patrimonio cultural y humano. Especialmente -y esto no es menor- en un contexto donde muchos viajeros buscan sentido, autenticidad y trascendencia.

Un foro que conecta territorios y miradas

La decimotercera edición de los International Workshops on Religious Tourism vuelve así a posicionarse como un referente internacional, capaz de conectar territorios, instituciones, investigadores, gestores turísticos y agentes pastorales.

La propuesta es integradora: espiritualidad y cultura, memoria y desarrollo local, sostenibilidad y experiencia humana. Todo junto. Sin forzar el encastre, pero sin dejar cabos sueltos.

Un cierre necesario

En tiempos de saturación de discursos y de viajes sin pausa, el IWRT 2026 propone algo simple y complejo a la vez: volver a pensar los lugares de fe como espacios vivos, cargados de memoria y capaces de ofrecer experiencias profundas al peregrino contemporáneo.

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