Capilla de Achango: La resistencia de una joya arquitectónica colonial

Autor:

Mariana Otero

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La edificación data de 1640 y es uno de los templos más antiguos de Argentina. Es Monumento Histórico Nacional pero su edificio se encuentra en estado crítico. Está tapizado de alfombras de más de 350 años.

La Capilla de Achango se levanta en el corazón del Valle de Iglesia, en la provincia de San Juan, como un testimonio vivo de la historia colonial y de las tradiciones andinas. Fue fundada a mediados del siglo XVII y declarada Monumento Histórico Nacional en 1997. 

En nuestra visita al departamento de Iglesia, en nuestro roadtrip de amigas en motorhome, nos acercamos hasta la capilla, marcada como un punto imperdible en cualquier recorrido por la zona. Allí conversamos con Aníbal, uno de los encargados del templo, descendiente de la pareja española fundadora -Ramón Poblete y Dominga Godoy- y cuyos restos descansan en el interior de la capilla. 

El valor de la iglesia es incalculable, pero la falta de apoyo sostenido por parte de las administraciones nacionales durante las últimas tres décadas está poniendo en riesgo a esta «joya arquitectónica» del año 1640. Sus condiciones de mantenimiento son críticas y necesita restauración urgente. 

“Se corre el riesgo de cierre definitivo de la capilla si no llegan los fondos para su reparación”, nos dijo Aníbal.

Legado histórico

La construcción de Achango es un notable ejemplo de la arquitectura de la época, en la que se empleaban las técnicas del tapial y el adobe con una solidez impresionante: sus muros traseros alcanzan 1,10 metros de espesor. Esta construcción era ideal para crear un microclima interno, esencial en las zonas de gran amplitud térmica como en la precordillera de los Andes.

Además de su función religiosa, Achango tuvo un papel logístico y civil clave. En sus caseríos aledaños -también Monumento Histórico Nacional- funcionó la primera sede municipal y la primera comisaría de la región. Fue un punto estratégico en las rutas que unían Jáchal con Chile.

Las alfombras de nudo

La devoción central de la capilla es a la Virgen del Carmen, cuya imagen pintada al óleo es oriunda de Cusco y fue traída desde Chile. Se trata de una imagen de vestir que lleva pelo natural, una ofrenda derivada de promesas de las niñas locales.

El templo es, además, conocido por las alfombras de nudo de colores que tapizan el suelo. Algunas superan los 350 años de antigüedad. Este legado textil es una tradición que fusiona la herencia técnica traída por los jesuitas con el conocimiento ancestral y la cosmogonía del mundo andino. 

Las tejedoras del Valle de Iglesia han conservado el secreto del «nudo de Achango», utilizando el telar de suelo y tintes extraídos de la flora autóctona para su paleta cromática: el marrón y el ocre del algarrobo o la jarilla, el amarillo del ruibarbo y el rojizo de la cochinilla o minerales de la precordillera. Estas piezas, que resurgen gracias a un programa municipal, funcionan como un aislante térmico natural sobre el piso de tierra apisonada y regada con sangre de animales.

La supervivencia de estas piezas es el resultado de un legado que fue pasando de generación en generación; el tejido es casi un acto de fe y un testimonio de la conexión con la materia prima, la lana de oveja, cuyo proceso de elaboración comienza con la esquila y el hilado a mano.

Restauración o cierre

Pese a que la Capilla de Achango conserva cerca del 90% de su estructura original, su estado actual es crítico. La falta de apoyo de las autoridades encargadas del Patrimonio nacional ha provocado un grave deterioro estructural: las cornisas están arruinadas, los techos y maderos ceden y el riesgo de colapso es latente. Aníbal cuenta que ha alertado a las autoridades sobre la inacción.

Un grupo de expertos, dice el cuidador del lugar, ha estimado que la restauración cuesta unos 50 millones de pesos. Esto incluye no sólo las cornisas, techo, paredes y pisos sino los baños, que no funcionan desde hace años. 

El deterioro es tal que la familia que la custodia contempla el cierre definitivo del templo ante la imposibilidad de garantizar la seguridad.

Un polo turístico 

Achango, junto a su caserío y cementerio anexo, es un polo de turismo histórico de gran potencial. Vale la pena visitarla. Para el viajero que parte desde la ciudad de San Juan, la ruta es la siguiente:

  • Ruta: Tomar la RN40 hacia el norte, empalmando con la RN150 (que atraviesa la ruta escénica de los túneles).
  • Acceso: Desde la localidad de Rodeo, se toma la RP405. Tiene un tramo final de ripio consolidado.

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