Alberobello: el pueblo de los 1.500 trulli

Autor:

Mariana Otero

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Sus techos cónicos, de origen prehistórico y construidos sin cemento, esconden un universo de símbolos paganos y astrológicos para atraer la buena fortuna y ahuyentar el mal de ojo. Es la postal más famosa de la región de Puglia, en el sur de Italia.

En nuestro viaje por la fascinante región de Puglia, en el sur de Italia, hicimos un road trip que incluyó Alberobello, Locorotondo, Martina Franca y Ostuni, un lugar más lindo que el otro. En un día completo podés ver todo: son sitios pequeños y muy hermosos.

Salimos de Bari, la ciudad en la que hicimos base (la súper recomendamos) y nos dirigimos al sureste en el Valle de Itria, al sureste de Bari. Son sólo 55 km.

Este es uno de los pueblos más curiosos que hemos visto en nuestros viajes. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996 por sus famosos trulli (hay 1500). Se trata de construcciones de piedra en seco con techos cónicos o piramidales, realizados con una técnica de origen prehistórico que sobrevivió en la región de Puglia.

Estas estructuras surgieron para optimizar el trabajo agrícola y, estratégicamente, por razones fiscales bajo los Condes de Conversano: al ser construcciones en seco, podían desmontarse rápidamente para evitar el pago de impuestos sobre nuevos asentamientos ante el Reino de Nápoles.

Esta información la conocimos antes de viajar y, lógico, nos pareció interesante conocer cómo la evasión de impuestos es una práctica de todos los tiempos.

El casco histórico se divide en zonas. Por un lado, está Rione Monti (el distrito más grande), la zona comercial y la más fotogénica. Es una ladera con calles empinadas flanqueada por más de mil trulli. Muchos de sus techos tienen pintados símbolos  (paganos, cristianos y astrológicos).

En este distrito encontramos el Trullo Siamese, con su estructura doble. Tiene dos techos cónicos unidos y dos entradas independientes que dan a calles diferentes. Esto tendría su explicación en una historia de amor y traición. Dos hermanos enamorados de la misma mujer, esposa de una y amante del otro, que terminó con la división del trullo a la mitad para no verse la cara. Levantaron un muro interior para aislar por completo los dos ambientes y abrieron una segunda puerta en el lado opuesto. De este modo, los hermanos pudieron seguir viviendo bajo el mismo techo de piedra, pero dándose la espalda para siempre.

La otra zona del casco histórico es Rione Aia Piccola, la zona residencial más auténtica, tranquila y menos comercial del pueblo (unos 400 trulli), ideal para conocer cómo es la vida cotidiana actual dentro de estas estructuras.

Allí nos encontramos con el Trullo Sovrano, el único de dos plantas y el más grande del pueblo, construido en el siglo XVIII. Funciona hoy como museo histórico y muestra la organización espacial de la época.

También vimos la Iglesia de San Antonio, construida en la década de 1920. Es la única iglesia del mundo con forma de trullo. Su cúpula tiene 21 metros de altura.

Secretos arquitectónicos

La técnica de construcción fue lo que la Unesco valoró para considerarla patrimonio de la humanidad. Se trata de una técnica prehistórica que sobrevivió intacta. Nos explicaron que fueron construidas sin usar cemento, mortero ni soga, mediante la superposición de lajas de piedra caliza compacta extraídas directamente del suelo al excavar las cisternas de agua subterráneas.

Las paredes blancas son extremadamente anchas (un doble muro con un núcleo relleno de ripio), lo que genera un aislamiento térmico perfecto: son frescos en verano y conservan el calor en invierno.

La cúpula interior cónica se cierra con una piedra. Por fuera, se reviste con lajas planas y delgadas. Están colocadas con una inclinación precisa para ser completamente impermeables y canalizar el agua de lluvia hacia los aljibes de la casa.

Las figuras que coronan los techos (esferas, cruces, estrellas, poliedros) son los pináculos y funcionaban como la firma del constructor o como amuletos para ahuyentar la mala suerte y las enfermedades.

Los símbolos

El tema de los símbolos de los techos nos fascinó. Tienen algo de místico que llevan a querer conocer más. ¿Cuántas cosas habrán pasado por allí? Siempre nos preguntamos eso en los viajes. Así que nos pusimos a estudiar qué simbolizan, y esto aprendimos.

Los símbolos paganos son los más antiguos. Derivan de los cultos a la naturaleza y la astronomía antes de la llegada del cristianismo. Eran utilizados para atraer la buena fortuna a las cosechas y la familia.

El Sol representa la vida, la fuerza vital y la abundancia agrícola. La Luna está vinculada a la fertilidad y el ciclo de las cosechas.

El círculo con una cruz hace referencia a la Tierra y a los cuatro puntos cardinales.

Los símbolos cristianos aparecieron con la evangelización de la región y buscaban la protección divina para los habitantes de la casa. La cruz es el más común, a veces con tres barras transversales o con puntas de flecha.

El corazón traspasado simboliza el dolor de la Virgen María o el Sagrado Corazón de Jesús.

El cáliz representa la fe, la comunión y la protección espiritual del hogar.

El monograma “IHS” son las siglas en latín para Iesus Hominum Salvator (Jesús Salvador de los Hombres).

Los símbolos mágicos y astrológicos están ligados a la superstición popular y la astrología antigua y se utilizaban para contrarrestar el “mal de ojo” o la envidia de los vecinos.

Se ven signos del Zodíaco, los más comunes son Tauro, Leo o Escorpio pintados en los techos, invocando las características del signo del dueño de casa para proteger la estructura.

El tridente o flechas eran símbolos de defensa para alejar las malas energías.

Los símbolos primitivos son líneas geométricas simples cuyo significado exacto se ha perdido con el tiempo, pero que se asocian a las primeras tribus que habitaron el Valle de Itria. Incluyen triángulos entrelazados, escaleras y esferas.

Los símbolos Grotteschi (las iniciales). Hacia finales del siglo XVIII, tras la liberación del pueblo del control feudal, muchos propietarios empezaron a pintar simplemente las iniciales del apellido de la familia envueltas en decoraciones florales sencillas, como una muestra de orgullo por la propiedad privada finalmente reconocida.

Un dato sobre la autenticidad: muchos de los símbolos que se ven actualmente fueron repintados o recreados a mediados del siglo XX con fines de conservación turística. Los originales eran más rústicos y cambiaban constantemente, ya que la cal se borraba con las lluvias y la familia decidía si volver a pintarlo o cambiar de amuleto para el año siguiente.

Qué comer

Aunque no almorzamos allí (lo hicimos el Locorotondo, a menos de 10 km de distancia), nos interiorizamos sobre su gastronomía.

Orecchiette con cime di rapa: La pasta artesanal con forma de “orejitas”, combinada con hojas de nabo, ajo, aceite de oliva local y, a veces, un toque de anchoa.

Bombette Pugliesi: Es el plato con carne insignia del pueblo. Son pequeños rollitos de carne de cerdo rellenos de queso caciocavallo, panceta, pimienta y perejil, cocinados tradicionalmente en los hornos de las carnicerías locales.

Burrata di Andria DOP: Queso fresco de pasta hilada con un corazón cremoso de stracciatella.

Tips viajeros

Dormir en un trullo: Alberobello es un destino de turismo masivo de excursiones diarias. Entre las 9 y las 17, las calles principales están saturadas. La recomendación es pasar la noche en un trullo reconvertido en hospedaje. A las 18, el pueblo se vacía por completo y permite caminar por los callejones de piedra en absoluta soledad.

Cuándo “no” ir: En el mes de agosto hay calor extremo (frecuentemente supera los 40° C). La mejor época es la primavera europea (abril a junio) y el otoño (septiembre y octubre).

La panorámica ideal: El mejor punto para la foto panorámica de los techos cónicos es el Belvedere Santa Lucía, ubicado junto a la iglesia del mismo nombre, desde donde se domina visualmente todo el distrito de Rione Monti.

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