Un viaje hacia las plantas que curan

Autor:

Silvia Alcalde

Categoría:

Silvia Alcalde y su esposo elaboran microdosis con plantas medicinales y ancestrales. Los productos son 100 % orgánicos y agroecológicos. Cultivan las plantas en las Sierras Chicas. Los invitamos a un paseo por la historia de esta docente jubilada (que fue distinguida como Maestra Ilustre en 2018) y hoy emprendedora.

Mi nombre es Silvia  Alcalde. Casada hace 40 años, madre de tres hijxs  y,  desde hace poquito,  lo mejor de la vida: abuela… también  muy  amiguera. Y jubilada.

Hace 6 años, en mis últimos hermosos días como maestra, me enfrenté  a una realidad difícil: tomaba nueve medicamentos por día para poder seguir trabajando (la docencia  ha sido mi pasión por lo cual no estaba dispuesta a  negociar  una licencia).

 Migraña. Insomnio, gastritis, problemas cardiacos y neurológicos, etc. etc. Se hizo real el refrán “a veces es peor el remedio que la enfermedad”

Urgía un cambio.

Fue recordando a mi nona Dominga y el amor que me transmitió por las plantas  (y sus secretos de curandera de empacho y lombrices) que  me dije: ¿Cómo se sanaban antes todos mis ancestros cuando no existían   las píldoras? Fácil, con plantas,  tinturas, tés, vapores…

Decidí reconectar con la naturaleza.  O más bien conocerla mejor.

Se vino la pandemia, quedamos  aislados, así que  con mi esposo  comenzamos a probar…

Nuestros tres hijos ya no vivían con nosotros  y  siempre  me gustó estudiar… aproveché   el encierro para hacer cursos a distancia (una ensalada de rubros: Apicultura  en la UNRC, después neurociencias, Chi kung, etc…hasta que encontré las capacitaciones EN  FITOTERAPIA y FARMACOBOTÁNICA,  en UBA Y UTN. Me volaron la cabeza!

Mientras tanto mi esposo, que es ingeniero, construía las microhuertas.  Y también (anexo a la casa) un laboratorio de herbolaria.

Resulto fácil y ameno ya que siempre me dediqué al cultivo, ornamental y alimentario, en mi hogar y en la escuelita rural (la primera en Córdoba en  implementar las microhuertas comunitarias con la ayuda del INTA)

Lo transitamos como un descanso merecido después de muchos años  de trabajo.  Después se convirtió en proyecto.

Cuando hablo de que “las plantas curan” lo digo por experiencia propia… me curé!… llevo años sin pisar una farmacia.  También  nuestra familia y amigxs, ya que fueron conejillos de indias con excelentes resultados.

Con una de mis mejores amigas “fan de la botánica” (a quien debo mucho incluso la oportunidad de establecerme en la ruralidad, es mi hada madrina), comenzamos a asistir a los talleres de reconocimiento  de plantas medicinales que organizaba la municipalidad  de Unquillo.

Fue el  puntapié para investigar sobre MICRODOSIS con el libro del mexicano Eugenio Martinez Bravo.

Experimentamos con romero, carqueja, pasionaria, llantén, lemongrass… Hicimos un curso de Elaboración de aceite de Cannabis en la UTN y lo probamos. Cada día nos entusiasmábamos más.

En 2022 con mi esposo  nos planteamos que  esto podía dejar de ser un hobbie para transformarse en  una oportunidad de emprendimiento. Mi amiga decidió seguir sólo como colaboradora pero antes le puso el nombre… así nació PLANTAS QUE CURAN.

Hoy somos emprendedores. Hace unos días recibimos  el diploma de capacitación en  INCUBA CORDOBA.

Microdosis de plantas medicinales

La producción es  100 % orgánica y agroecológica.  Cultivamos casi  todas las plantas (son 27 en total)  en  nuestro hogar de Sierras Chicas. Pero  también  cosechamos algunas autóctonas en un campo propio a la vera del Río San Gregorio.  Las  gentes de las  escuelitas de campo de esa zona fueron  y siguen  siendo para mí una fuente de conocimientos  medicinales ancestrales.

Una microdosis consiste en  colocar sólo dos gotas sobre la lengua del extracto hidroalcohólico de una planta. Se retienen unos segundos sin tragar y al actuar  promueven una respuesta rápida en el sistema nervioso.

  Debe ingerirse sin agua. El mecanismo de acción  es neurosensorial, va de la lengua al cerebro y de allí a la parte del organismo afectada, sin pasar por el hígado.

No es magia, es ciencia.

El frasco contiene nuestro trabajo desde la raíz hasta la última gota,  los únicos ingredientes que compramos son el alcohol de caña de azúcar, apto celiacos, para preparar el extracto y los goteros.

Según ANMAT un remedio para ser tal  debe cumplir tres condiciones: calidad, seguridad y eficacia.

La calidad está garantizada, ya que las plantas se recolectan en el punto de máxima concentración de principios activos. Generalmente es antes de florecer, o en pimpollo.

La seguridad respaldada por el laboratorio Cequimap de la FCQ de la UNC, donde realizamos análisis periódicos.

La eficacia es inmediata y lo avalan cientos de clientes satisfechos.

 No tienen contraindicaciones ni efectos secundarios

Este producto está destinado a personas  que confían en la función curativa de la naturaleza,  incluyendo a niñx s  y también a  mascotas.

Se trata de un remedio 100% natural y artesanal,  de efectividad inmediata, económico y seguro.

 Nos encuentran   en ferias regionales de Mendiolaza, Unquillo, Rio Ceballos y La Granja.    Hacemos envíos a  dietéticas, terapeutas y también  muchos clientes  fidelizados a lo largo de todo el país, que nos conocieron visitando como turistas las ferias o a través del Instagram @plantas.quecuran

Nuestro  desafío es llevar  la sabiduría de las Sierras a más hogares, y  consolidar la presencia en almacenes naturales,  profesionales de la salud,  consultorios de terapias alternativas  e incluso Veterinarias

Modo viaje

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