Río de Janeiro sigue siendo uno de los principales símbolos del turismo en Brasil y una referencia inmediata para viajeros de todo el mundo.

El mundo volvió a mirar hacia Brasil. En 2025, el país sudamericano vivió el mejor año de su historia en turismo internacional, con 9.287.196 llegadas de visitantes extranjeros, el mayor volumen registrado desde el inicio de la serie histórica.
Se trata de un hito relevante para el sector turístico brasileño, especialmente tras los años de recuperación pospandemia. En la práctica, este flujo equivale a casi 3 mil vuelos internacionales aterrizando en territorio brasileño a lo largo del año, llevando visitantes de distintas partes del mundo a conocer destinos naturales, culturales y urbanos del país.
El crecimiento fue significativo: 37,1% más que en 2024, año que hasta entonces ostentaba el récord, con aproximadamente 6,7 millones de turistas internacionales.
Además, Brasil superó con holgura la meta establecida en su Plan Nacional de Turismo 2024–2027, que proyectaba alcanzar 6,9 millones de llegadas internacionales en 2025. El resultado final quedó 34,6% por encima de lo previsto, lo que refuerza el impacto de las acciones de promoción internacional, la recuperación de la conectividad aérea y la articulación entre el gobierno federal, estados, municipios y el sector privado.
El ministro de Turismo de Brasil, Gustavo Feliciano, destacó que el resultado es fruto de una estrategia conjunta.
“Alcanzar este récord solo fue posible gracias a una asociación sólida y consistente entre el Ministerio de Turismo, Embratur y el sector turístico. Trabajamos de manera estratégica para mostrar al mundo la diversidad, la cultura brasileña, la hospitalidad y el potencial de Brasil como uno de los grandes destinos turísticos globales”, afirmó.

Crecimiento sostenido hasta el cierre del año
El buen desempeño se mantuvo hasta diciembre. En el último mes de 2025, Brasil registró un crecimiento del 11% en la llegada de turistas internacionales en comparación con el mismo período de 2024. En total, 896.488 visitantes extranjeros ingresaron al país, cerca de 90 mil más que en diciembre del año anterior.
Este resultado consolidó a diciembre como el cuarto mejor mes del año en volumen de llegadas internacionales, solo por detrás de enero, febrero y marzo.
Para el presidente de Embratur, Marcelo Freixo, los números reflejan una estrategia que comienza a mostrar resultados concretos.
“Superamos todas las expectativas e hicimos de 2025 el mejor año de la historia del turismo internacional en Brasil. Llevamos al mundo nuestra autenticidad, diversidad y el soft power brasileño, que ha encantado al planeta. Este resultado también es reflejo de una estrategia innovadora para ampliar la conectividad y generar empleo e ingresos a partir del turismo”, señaló.

Principales puertas de entrada al país
Los grandes hubs aeroportuarios continuaron siendo las principales puertas de entrada de los turistas extranjeros. São Paulo lideró el ranking, con 2.753.869 visitantes internacionales, seguido por Río de Janeiro, con 2.196.443, y Rio Grande do Sul, que recibió 1.535.806 turistas a lo largo del año.
Estas cifras reflejan tanto la concentración de vuelos internacionales como el papel estratégico de estos estados en la distribución de turistas hacia otras regiones del país.

El récord en perspectiva: una comparación inevitable
A pesar del resultado histórico, los números adquieren otra dimensión cuando se observan en el contexto regional. En 2025, mientras Brasil recibió poco más de 9,2 millones de turistas internacionales, México superó los 79 millones de visitantes, consolidándose como una de las grandes potencias turísticas del mundo.
La comparación no es meramente estadística. Revela diferencias estructurales profundas en términos de planificación, continuidad de políticas públicas, promoción internacional y conectividad aérea. En México, el turismo ha sido tratado durante décadas como una política de Estado, con inversiones sostenidas y una estrategia clara de posicionamiento global.
Brasil, en cambio, aún enfrenta desafíos como la discontinuidad de acciones promocionales, una conectividad aérea limitada con algunos mercados estratégicos y una infraestructura turística que avanza de forma desigual entre regiones.

Potencial reconocido, estrategia en construcción
Brasil reúne atributos poco comunes en el turismo internacional: una biodiversidad única, fuerte diversidad cultural, gastronomía regional, grandes eventos y una hospitalidad ampliamente reconocida. Sin embargo, estos activos todavía no se traducen plenamente en competitividad global.
El récord alcanzado en 2025 debe interpretarse, por lo tanto, no como un punto de llegada, sino como una señal de inflexión. Demuestra cuánto puede crecer el país incluso sin una estrategia turística plenamente consolidada —y plantea una pregunta clave: ¿hasta dónde podría llegar Brasil si el turismo se convirtiera en una prioridad nacional permanente?
Más que celebrar cifras, el desafío ahora es transformar el crecimiento en un proyecto de largo plazo. El mundo volvió a mirar a Brasil. Falta asegurar que quiera —y pueda— volver siempre.





