En la ciudad panameña de Colón se desarrolló el séptimo Foro Internacional de Líderes en Turismo, un espacio concebido para pensar el turismo desde una dimensión más reflexiva, donde la comunicación dejó de ser una herramienta accesoria para transformarse en protagonista dentro de la construcción de los destinos.
El encuentro fue en la Casa de Arte y Cultura y convocó a periodistas turísticos, comunicadores, estudiantes y profesionales del sector para repensar de qué manera se narra el patrimonio y qué lugar ocupa ese relato en la identidad de los pueblos. El evento contó con la presencia de la vicegobernadora de Colón, Marisyn Cedeño.
Hablar de patrimonio no es únicamente enumerar edificios históricos, fechar monumentos o describir celebraciones populares. El patrimonio, cuando no es interpretado ni transmitido con sensibilidad, corre el riesgo de quedar reducido a datos sueltos: un año de fundación, un estilo arquitectónico, una placa conmemorativa. Y el turismo, cuando se comunica desde ese lugar meramente informativo, pierde su capacidad de emocionar, de interpelar y de dejar huella, apuntó en su presentación el panameño Luis Polo Roa.
Cuando el patrimonio pasa a ser relato.
Las ponencias fueron tejiendo una misma línea conceptual desde distintos enfoques.
El presidente y fundador de la OMPT, Miguel Ledhesma, abrió el espacio con la frase “El patrimonio que no se ve y del que nadie habla”, invitando a mirar aquellos relatos invisibilizados que también forman parte de la identidad y de la energía que tienen los destinos y de cómo vibramos en ellos.
El foro continúo con la exposición de Eliane de Souza (Brasil), enfatizando en que “Quién cuenta la historia del destino importa tanto como la historia en sí” poniendo el acento en la responsabilidad de quien narra y en el poder que tiene la mirada del comunicador para construir sentido.
La dimensión humana del patrimonio fue profundizada por Yubelkys Mejía Rincón, de República Dominicana, con una premisa tan clara como movilizadora: el verdadero patrimonio cultural del turismo no reside en los monumentos, sino en la gente, dando como ejemplo una experiencia vivida en un supermercado en Noruega.

Narrativas responsables
El cruce entre patrimonio, territorio y relato fue abordado por Hugo Rodríguez Chávez (México) en su ponencia sobre el legado cultural y natural como base para construir narrativas integradoras y responsables dentro de la comunicación turística.
Desde Panamá, Luis Polo Roa aportó una mirada centrada en el arte de contar, remarcando que el patrimonio no necesita explicaciones rígidas, sino relatos capaces de generar conexión emocional.
Los lenguajes contemporáneos también formaron parte del debate con la presentación de Audrey Dayana Salcedo Sánchez y Edwin Adrián Camargo Guerrero, quienes en “Un viaje en 90 segundos” exploraron los desafíos de comunicar destinos en formatos breves sin perder profundidad.
Experiencias y nuevas formas de comunicar
La dimensión global del foro sumó miradas diversas.
Irina Grassmann (Alemania) analizó, en “Lost in translation: lo que tu destino dice… y lo que el mundo entiende”, las brechas culturales y lingüísticas que atraviesan la comunicación turística internacional. Una conferencia que nos hizo repensar en nuestro lenguaje diario y lo que damos por sentado o comprendido, cuando en realidad una misma palabra puede significar otra cosa en otro idioma o en otra cultura.
Desde Brasil, Carmen Cândido presentó la experiencia de comunicación estratégica y colaborativa de Campos do Jordão, mientras que Renata Aquino Carraro Pierini compartió el proyecto educativo del Pasaporte Turístico de Caxias do Sul, orientado a fomentar el sentido de pertenencia desde la infancia.
La mirada territorial estuvo representada por Jacqueline Granda, quien propuso comunicar el patrimonio vivo del Ecuador desde sus comunidades, integrando geografía, cultura y tradición, comenzando su ponencia con una pregunta disparadora: ¿Cuál es el patrimonio que tu estás dejando?
Por su parte, Yovanny Valero (Venezuela) presentó una exposición vinculada a innovación digital y posicionamiento turístico de un pueblo, sumando la variable tecnológica al debate comunicacional.
Comunicar el patrimonio desde la experiencia
Más allá de las herramientas, el foro dejó una enseñanza transversal para el periodismo turístico: no alcanza con informar, hay que saber interpretar.
La cultura engloba múltiples dimensiones.
Está en la arquitectura, sí. Pero también en la vida cotidiana, en los recuerdos de sus habitantes, en los oficios heredados, en los procesos de cambio, en las restauraciones que buscan preservar la esencia, en los recursos que sostienen la identidad local, y también en la energía que ciertos lugares despiertan cuando se los visita.
Cuando logramos transmitir eso, la comunicación deja de ser promocional para transformarse en vivencial.
Narrar para preservar
La reflexión final que dejó Colón fue tan clara como necesaria:
# El patrimonio que no se cuida ni comunica, se desvanece.
#El que no se interpreta, se vuelve lejano.
# El que no logra emocionar, difícilmente perdure en la memoria.
# Comunicar turismo hoy implica mucho más que difundir atractivos. Implica comprender identidades, escuchar comunidades y narrar territorios con profundidad y humanidad.
# Porque, en definitiva, contar el patrimonio es también contar quiénes somos.





