El Museo del Canal: el relato humano detrás de la gran obra de ingeniería 

Autor:

Mariana Otero

Categoría:

Ubicado en el casco antiguo de Panamá, narra la historia del Canal de Panamá desde sus inicios hasta la actualidad. Relatos desconocidos sobre la era de la administración de EE.UU.

La historia detrás de la historia conocida del Canal de Panamá. Eso es el Museo del Canal. Allí se exhiben piezas arqueológicas utilizadas en la construcción de esta gran obra de ingeniería que cambió por completo la comercialización a través de la vía marítima y conectó a los dos grandes océanos del planeta. Pero también habla de la otra historia: la humana, la de las injusticias, la que muchos desconocemos hasta que pisamos Panamá. 

El museo se levanta en un edificio de 1875 del Casco Antiguo de la ciudad, que fue construido como el Gran Hotel. El inmueble es en sí mismo la primera pieza de la colección. Sus muros han visto pasar el fracaso económico de la compañía francesa que puso los pilares del canal, el traspaso a manos estadounidenses a principios del siglo XX y el letargo como sede de los Correos Nacionales. 

En la actualidad, bajo la gestión del Patronato del Museo del Canal, una organización sin fines de lucro, el museo cuenta el lado más triste del canal: la segregación racial que sufrieron los miles de trabajadores no estadounidenses.

Con una entrada que cuesta 15 dólares para extranjeros es posible recorrer las salas renovadas en 2021, que utilizan tecnología inmersiva y audio dirigido. 

El recorrido comienza en la planta baja con la exhibición de una óptica de faro de 1893, de cristal prismático y acero, diseñada por el estudio de Gustave Eiffel, y utilizada en el período francés del canal. Es una de las dos estructuras que el ingeniero francés dejó en el istmo. Hay más piezas, pero lo que realmente nos  impactó fue el relato humano en base a testimonios de la vida en la Zona del Canal.

El muro invisible 

A partir de 1904 y hasta 1999 la Zona del Canal fue un territorio del istmo bajo control estadounidense. Se extendía a lo largo de 10 millas a cada lado del canal, excluyendo las ciudades de Panamá y Colón. Esta zona fue creada tras el Tratado Hay-Bunau-Varilla.

Temy Núñez, encargado de agentes de atención y experiencia al visitante, nos explicó que el Canal no nació para el comercio mundial que hoy conocemos, sino como “un objetivo estratégico militar para controlar el paso entre el Atlántico y el Pacífico”. En esa zona del canal bajo control norteamericano funcionaba el Hotel Tivoli —hoy desaparecido y sus terrenos ocupados por el Instituto Smithsonian—. La entrada estaba vetada a los locales; sólo los blancos estadounidenses podían transitar libremente por el área bajo su control.

La segregación

El museo cuenta los relatos de la desigualdad, una historia  invisible para gran parte del mundo. 

Otro dato fundamental es que la construcción del canal fue una torre de Babel sostenida por manos extranjeras. España aportó 8.298 trabajadores, mientras que la isla de Barbados sumó más de 19 mil (esto incluía a miles de jamaiquinos). “Los estadounidenses evitaron contratar panameños para impedir que generaran un sentido de pertenencia sobre la obra”, aseguró el guía.

La segregación de los trabajadores se institucionalizó a través de las planillas. Existía la “planilla de oro”, reservada para blancos estadounidenses. Un capataz podía ganar entre 75 y 200 dólares mensuales. Y la “planilla de plata”, para mestizos y afros de cualquier parte del mundo. Por el mismo puesto de capataz, el salario era de apenas 37 dólares.

La diferencia no era sólo económica. Mientras la “élite de oro” vivía en casas de dos pisos con acceso a buena comida y juguetes importados, los trabajadores de “plata” se hacinaban en barracas de madera de hasta 70 hombres. «Parecía un campo de concentración», reza uno de los testimonios de la muestra. 

El hacinamiento trajo consigo una epidemia de sífilis que, según los archivos del museo, fue más letal que la malaria o la fiebre amarilla.

Un espacio para la memoria 

La dirección del museo ha abierto sus archivos a artistas emergentes para dialogar sobre temas que los libros escolares omiten: la dictadura militar, la invasión de 1989 con sus víctimas no identificadas y el legado de las municiones no detonadas. Durante la Segunda Guerra Mundial, EE. UU. realizó pruebas de armas químicas en suelo panameño que nunca fueron saneadas del todo.

DATOS ÚTILES 

Horario. Martes a domingo: de 10 a 18.

Entradas. No residentes: 15 U$S (adultos), U$S 7.50 (estudiantes y jubilados), U$S 5 (niños)

Exhibiciones. 

La historia del istmo de Panamá: desde el surgimiento del istmo hasta la construcción del canal.

La construcción del canal: con detalles sobre la ingeniería y la mano de obra involucrada

El traspaso del canal: la historia detrás del tratado Torrijos-Carter y la transferencia del canal a Panamá.

Servicios: Visitas guiadas, audioguías.

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