Geisha Experience, el lugar para degustar el mejor café del mundo

Autor:

Mariana Otero

Categoría:

Es un museo del café, ubicado en el casco antiguo de la ciudad de Panamá. Sirven el café en copas de cristal y te cuentan la historia y el proceso de las semillas más exclusivas del planeta.

Una de las tantas cosas que aprendimos en nuestro viaje a Panamá es que este país tiene uno de los cafés más exclusivos del mundo: el geisha. El primer acercamiento al mundo del café -y de esta especialidad de lujo por la que se ha llegado a pagar más de 30 mil dólares el kilo en una subasta- fue Geisha Experience. Se trata de un museo del café donde es posible conocer la historia y el proceso y, también, degustar distintos tipos de café en copas de cristal maridados con dátiles y frutos secos en pleno casco antiguo de la capital Panamá.

El geisha -al que muchos llaman el «hermano de lujo» de los arábigos- tuvo un origen errante: descubierto en las montañas de Etiopía en los años 1930, el varietal cruzó el Atlántico tras la Segunda Guerra Mundial gracias a programas de intercambio de alimentos las Naciones Unidas. Tras pasar por Costa Rica, México y Colombia, la semilla encontró en 1963 su verdadero hogar en las tierras altas de Chiriquí, en Panamá.

Pero, ¿qué hace que este grano alcance en Panamá un potencial que no logra en ninguna otra latitud?

Raúl Cubillas, nuestro anfitrión en Geisha Experience, nos explicó que la respuesta no está en la técnica, sino en la  conjunción de elementos que desafían la lógica agrícola convencional.

Una geografía biocéanica

Panamá es un país estrecho donde apenas 80 kilómetros separan al Atlántico del Pacífico. Esta cercanía crea una zona de convergencia única en el mundo. Mientras las plantaciones en las faldas del Volcán Barú —a alturas que superan los 2.200 metros sobre el nivel del mar— reciben los vientos y el rocío del Caribe, simultáneamente son bañadas por las brumas cargadas de sales y minerales del Pacífico. Esta «aspersión diaria» de nutrientes provenientes de dos océanos distintos otorga al Geisha una complejidad de sabor imposible de replicar.

Cubillas subrayó que a esto se suma el terroir: un suelo volcánico rico en potasio y minerales que inyecta fuerza a la planta. Curiosamente, la latitud de las montañas de Chiriquí coincide exactamente con la de las montañas de Geisha en Etiopía. Ahí se explica que la semilla no sólo prospere sino que se sienta como en casa.

Cómo crece

A diferencia del café robusta (una de las dos especies de café más cultivadas en el mundo), un árbol rústico que puede dar dos cosechas anuales al nivel del mar, el Geisha exige paciencia. Un árbol puede tardar hasta cinco años en ofrecer su primera producción. En esas alturas, el oxígeno escasea y la maduración de la cereza (o berry) se vuelve lenta. Tarda hasta nueve meses, igual que un bebé en nacer.

Esta maduración pausada tiene una recompensa química: los cafés de altura contienen un 50% menos de cafeína que los industriales. Mientras que el robusta desarrolla cafeína para defenderse de los insectos del llano, el Geisha, protegido por el frío de la montaña, se desprende de esa amargura para privilegiar una acidez elegante, similar a la de las flores de azahar, con notas que evocan la miel de caña y el chocolate.

Tradición en cada grano

Mientras nos deleitábamos con la degustación en el Museo del café, Cubillas continuó un apasionante relato sobre las características del café geisha. 

Nos contó que la cosecha, que se extiende de diciembre a marzo, sigue siendo un proceso estrictamente manual y selectivo. Sólo se recogen las cerezas rojas en su punto exacto de maduración. Posteriormente, se aplican procesos como el «natural» —el método más antiguo del mundo—, donde el grano se seca al sol sobre lechos durante 40 días, intensificando su cuerpo y dulzura.

La excelencia del Geisha panameño también se explica porque son cultivos libres de deforestación, muchos de ellos integrados en parques nacionales, donde está prohibido el uso de pesticidas y agroquímicos. Además, Panamá mantiene un compromiso firme con UNICEF: hace casi una década que el trabajo infantil ha sido erradicado de estas fincas, asegurando que el café más caro del mundo —que puede alcanzar los 700 dólares por kilo en Dubái o Tokio— sea, además, uno de los más éticos.

Hoy, cuando el café verde se posiciona como la segunda materia prima más comercializada después del petróleo, el Geisha de Panamá se erige como un símbolo. Es el resultado de una planta autógama que, polinizada por colibríes y nutrida por dos mares, ofrece una taza de color ámbar oscuro que es, en esencia, el sabor original de la tierra.

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