Guía para descubrir la Acrópolis de Atenas

Autor:

Mariana Otero

Categoría:

Un recorrido por el Partenón, el Erecteón y los teatros antiguos que marcaron el origen de la cultura occidental. Claves arquitectónicas y recomendaciones prácticas para organizar la visita.

Pocas cosas nos han impresionado tanto en un viaje como la Acrópolis de Atenas, el mayor conjunto monumental de la Grecia clásica y el símbolo universal de la democracia y la civilización occidental.

Se encuentra en el barrio de Plaka, conocido como “el barrio de los dioses» por su cercanía a la Acrópolis.

En Plaka conviven casas neoclásicas del siglo XIX, pintadas en tonos pastel con techos de tejas y balcones de hierro forjado con iglesias bizantinas y tabernas de exquisita gastronomía griega.

Para conocer la Acrópolis contratamos el tour Top tours Greece, con Ely, nuestra guía de lujo en español (100% recomendable). Iniciamos este paseo con una emoción indescriptible.

La mayoría de las estructuras que vemos hoy fueron levantadas en el siglo V a.C., bajo el liderazgo de Pericles. Según nos contaron, tras la destrucción de los templos antiguos por los persas en el 480 a.C., Pericles impulsó un ambicioso programa de reconstrucción que buscaba proyectar el poderío y la superioridad cultural de Atenas. El peso de la historia se siente de manera poderosa.

En la Acrópolis hay mucho para ver. Aquí, algunos monumentos principales.

El Partenón: Dedicado a Atenea Parthenos. Es el compendio del orden dórico. Su perfección visual es una ilusión: no tiene líneas rectas. Las columnas se inclinan levemente hacia adentro y el suelo es ligeramente convexo para que, al ojo humano, parezca perfectamente recto.

El Erecteón: Famoso por la Tribuna de las Cariátides (seis columnas con forma de mujer). Se construyó en el lugar más sagrado de la roca, donde supuestamente Atenea y Poseidón compitieron por la ciudad.

Los Propileos: La gran entrada monumental. Diseñada para impresionar desde el primer momento en que se pisa la cima.

Templo de Atenea Niké: Un pequeño pero precioso templo jónico que conmemora la victoria sobre los persas.

El Museo de la Acrópolis, que se visita al finalizar el tour, es una estructura de vanguardia que alberga los tesoros originales, como las auténticas Cariátides (las que vemos en la Acrópolis son reproducciones).

La planta superior está diseñada con las mismas dimensiones que el Partenón para albergar sus frisos.

Ingeniería y simbolismo

La construcción del Partenón (447 a.C. – 432 a.C.) fue una de las obras de infraestructura más costosas y técnicamente avanzadas de la antigüedad.

El proyecto fue diseñado por los arquitectos Ictino y Calícrates, bajo la supervisión directa de Fidias, el escultor más famoso de la época, quien también diseñó la colosal estatua de Atenea de oro y marfil que habitaba en su interior.

Se utilizó mármol pentélico, extraído del monte Pentélico, a unos 16 km de Atenas. Cada bloque era tallado con precisión milimétrica en la cantera y luego transportado cuesta arriba.

Como decíamos anteriormente, para que el templo pareciera perfecto, los constructores aplicaron “engaños” visuales. Por ejemplo, las columnas tienen un ligero abultamiento en el centro para que no parezcan cóncavas desde lejos, y las columnas de las esquinas son un 2,5% más gruesas que las demás para compensar el efecto de la luz que las adelgaza.

El Partenón funcionaba como la tesorería de la ciudad. Era el lugar donde se guardaban las reservas de oro, lo que lo convertía en el banco central de la democracia ateniense.

El Odeón

Ubicado en la base de la pendiente sur de la Acrópolis, el Odeón de Herodes Ático es el edificio que suele confundirse con un teatro romano.

Nuestra guía Ely nos contó que es uno de los escenarios al aire libre más prestigiosos, antiguos y exigentes del mundo. Desde su reconstrucción y reinauguración en la década de 1950 como sede principal del Festival de Atenas y Epidauro, actuar allí se considera una consagración absoluta.

Por allí pasaron figuras célebres como María Callas, Luciano Pavarotti y Monserrat Caballé, Frank Sinatra, Liza Minelli, entre tantos otros.

Un dato curioso: está estrictamente prohibido asistir a los conciertos con zapatos de taco alto para proteger el piso de mármol. Tiene capacidad para 4.500 personas.

Volviendo a la historia, el Odeón fue construido en el año 161 d.C. por el magnate griego Herodes Ático en memoria de su esposa. A diferencia de los teatros griegos abiertos, este era un Odeón (es decir, un edificio para audiciones musicales) y originalmente tenía un techo de madera de cedro del Líbano, algo asombroso para la época.

El Teatro de Dioniso

El Teatro de Dioniso es la cuna del drama griego. Allí se estrenaron las tragedias de Sófocles, Eurípides y Esquilo. Es el lugar donde nació el teatro como género literario y social.

Aunque originalmente los espectadores se sentaban en las laderas de tierra para venerar al dios del vino y el teatro en las Fiestas Dionisias, en el siglo IV a.C. se construyó la monumental estructura de piedra y mármol con capacidad para unos 17.000 asistentes que hoy podemos contemplar, consolidándose como el precursor directo de todos los teatros occidentales.

TIPS VIAJEROS

Mejor momento para la visita:

A primera hora (8 de la mañana) para evitar las multitudes de los cruceros y el calor sofocante del verano griego.

Tickets: Reservar con antelación en el sitio oficial. O contratar un tour que incluya las entradas a la Acrópolis y al Museo.

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