Ruta secreta por Europa Central: el encanto de Lednice y Győr

Autor:

Mariana Otero

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Te invitamos a salirte del camino tradicional entre Praga y Budapest para conocer un impresionante palacio neogótico y un casco histórico barroco impecable, coronando el día con la mejor cocina húngara.

En nuestro recorrido por Europa Central y Europa del Este hicimos paradas estratégicas en algunos de los tramos para conocer el interior profundo de estos países.

Después de visitar la bellísima Praga (la soñada capital Checa, para volver una y mil veces) y rumbo a la también impactante capital húngara Budapest, conocimos dos lugares recomendables: Lednice (República Checa) y Győr (Hungría).

Lednice se encuentra en la región de Moravia del Sur (allí se producen excelentes vinos blancos), casi en la triple frontera entre República Checa, Austria y Eslovaquia. Así que es ideal para desviarse a mitad de camino entre Praga y Bratislava/Budapest.

El Paisaje Cultural de Lednice-Valtice, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es conocido como “El Jardín de Europa” ya que los duques de Liechtenstein moldearon toda la región durante siglos como si fuera un parque natural gigantesco.

Qué ver en Lednice

El Palacio de Lednice: Es un imponente castillo neogótico rodeado de lagos, jardines ingleses y un invernadero histórico del siglo XIX de hierro y vidrio.

La historia es apasionante. Aunque sus orígenes son del siglo XIV como una fortaleza gótica, el aspecto actual de “cuento de hadas” se debe a una reconstrucción entre 1846 y 1858. El príncipe Alois II de Liechtenstein consideraba que Viena era demasiado calurosa en verano y transformó Lednice en una residencia estival bajo el estilo neogótico inglés (Tudor), imitando los castillos de la nobleza británica.

No olvidemos que la dinastía Liechtenstein fue una de las familias más ricas de la historia europea.

El palacio tiene una escalera de caracol que conduce a la biblioteca tallada en un solo tronco de árbol de roble, sin un solo clavo, y demandó años de trabajo artesanal. Los techos de madera de tilo de las salas sociales son de los más complejos de Europa Central.

El Invernadero real, construido entre 1843 y 1845, es una joya de la revolución industrial. Hecho de hierro fundido, acero y azulejos de vidrio, mide 92 metros de largo. En su época fue un prodigio técnico para mantener vivas palmeras y plantas tropicales en pleno invierno checo.

El Minarete: Es una torre de estilo morisco de 60 metros construida en medio del parque a finales del siglo XVIII. Funciona como un mirador y rompe totalmente con la estética centroeuropea del palacio.

Qué ver en Győr

Después de recorrer Lednice, con sus jardines de flores tal como se ve en los escenarios de las películas históricas, partimos hacia Győr, al noroeste de Hungría, justo donde se cruzan las rutas que bajan de Viena o de Bratislava hacia Budapest.

Esta ciudad está a 1 hora y media de Viena y a 1 hora y cuarto de Budapest. Está estratégicamente ubicada en la confluencia de los ríos Danubio, Rába y Rábca.

El lugar nos sorprendió, la arquitectura barroca está intacta. Nuestro guía nos contó que es una de las ciudades con el casco histórico mejor conservado de Hungría. Nos encantaron los balcones de esquina cerrados, sus plazas adoquinadas y el Ayuntamiento neobarroco.

La colina de Káptalan y la Catedral es el núcleo más antiguo de la ciudad. Guarda reliquias medievales de oro y arte sacro. Recorriendo en el lugar aprendimos que Győr fue un enclave militar y eclesiástico que salvó a la Europa cristiana en varias oportunidades.

Antes de ser húngara, fue un asentamiento celta y, posteriormente, un campamento fortificado del Imperio Romano llamado Arrabona. De este nombre latino deriva el nombre que alemanes y austriacos le dan hoy a la ciudad: Raab.

En el siglo XVI, tras la caída de Buda, Győr se convirtió en la última gran fortaleza que protegía a Viena del avance turco. El castillo fue reconstruido por ingenieros italianos con un diseño renacentista de vanguardia que se adaptaba a la llegada de la artillería moderna.

Aunque los otomanos lograron tomar la ciudad en 1594, la dominación duró solo cuatro años. En 1598, las tropas combinadas austriacas y húngaras recuperaron la ciudad haciendo volar las puertas de la fortaleza en un ataque sorpresa nocturno. De este evento surge la leyenda del Gallo de Hierro, el símbolo de la ciudad.

En el siglo XVII, con la ciudad pacificada, los jesuitas se instalaron en la plaza Széchenyitér, convirtiendo a Győr en un centro cultural y educativo.

Después de recorrer los principales puntos de la ciudad, nos sentamos en la terraza de un restaurante enfrente del ayuntamiento a saborear los típicos platos húngaros. Qué placer.

La gastronomía húngara nos encantó.

Guía de la gastronomía húngara

Los platos húngaros tienen mucho sabor, son potentes para los crudos inviernos y a nuestro entender son exquisitos. Algunos datos.

Paprika: Esta especia fue introducida por los turcos; es el alma de la cocina local. Aporta sabor y color.

Goulash: Es una sopa espesa, no un estofado. Lleva carne de ternera (o cerdo), papas, zanahorias, cebolla y paprika. Se originó como la comida de los pastores de las llanuras.

Pörkölt: Es el equivalente al estofado de carne espeso que muchos confunden con el goulash. Se cocina a fuego lento hasta que la salsa (a base de cebolla, grasa de cerdo y paprika) se reduce casi por completo. Se suele acompañar con Nokedli, unos pequeños ñoquis de huevo.

Halászlé. Es una sopa de pescado de agua dulce: roja, picante y condimentada.

Lángos. Es una masa de pan frita (similar a una pizza frita) que se sirve caliente y se cubre con aceite de ajo, crema agria y mucho queso rallado. Es pesado y delicioso. Nos encantó.

Somlói Galuska: Un postre que combina tres tipos de bizcochos (clásico, nuez y chocolate), bañados en almíbar de ron, crema pastelera, nueces picadas, pasas de uva y una montaña de crema batida con salsa de chocolate.

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