Se trata de una antigua vivienda familiar y almacén de ramos generales de este pueblo catamarqueño que fue recuperada para convertirse en un hermoso alojamiento. El proyecto lleva el sello de su dueña, la misma anfitriona de la hostería de montaña en Cortaderas, sobre la mítica Ruta 60. El lugar sirve de base para conocer el oeste catamarqueño.

En una preciosa esquina de Tinogasta, el pueblo que sirve de base para realizar las rutas más increíbles de la provincia de Catamarca, se encuentra La casona de Agus un hotel boutique que mantiene el espíritu regional y cultural que identifica a esta provincia.
A pasos de la plaza principal sobre la calle Dr. Antonio del Pino, el hotel se levanta en lo que fue la casa y negocio de la familia Canachi, de origen griego y que albergó al almacén de ramos generales, Casa La Perla.
Aquí nos alojamos durante el fampress organizado por la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT), realizado a mediados de septiembre de 2026.

El edificio combina la arquitectura vernácula del Valle de Abaucán con la comodidad imprescindible en estos viajes donde predominan las excursiones de días completos.
La Casona de Agus abrió hace un año y medio y ya es reconocida en la zona. Detrás de este alojamiento está la firma de Agustina Salgado, referente de la hotelería catamarqueña, quien también está al frente de la icónica Hostería Cortaderas, un lugar estratégico ubicado a más de 3.000 metros de altitud sobre la Ruta Nacional 60, en la puerta de entrada de los Andes.
La hostería de cordillera atiende la demanda logística de expedicionarios, andinistas y viajeros que abordan la Ruta de los Seismiles o el tránsito hacia el Paso internacional de San Francisco, rumbo a Chile,
Arquitectura tradicional
El edificio conserva la tipología propia de las construcciones de época del noroeste argentino. Está organizada alrededor de un patio central con un antiguo aljibe, con galerías y 12 habitaciones con luz natural donde se descansa maravillosamente bien. Nuestra habitación, la número 2, tenía incluso un patio interior. Todo exquisitamente decorado.

El comedor donde se sirven unos desayunos riquísimos tiene techos altos con madera, puertas de vidrio repartido y detalles en tapicería local.
El lobby es sobrio, funcional y acogedor, ambientado con elementos tradicionales. Un destacado es la atención y hospitalidad del personal. La recepcionista Mika Páez está en todos los detalles, al igual que el resto de los colaboradores que se destacan por su amabilidad.
Desde esta base, partimos a los recorridos diarios hacia los principales hitos del departamento, combinando historia, arqueología y viñedos de altura.

La Ruta del Adobe: un circuito patrimonial de 50 kilómetros entre oratorios, capillas y casonas históricas levantadas en barro y paja.
El corredor vitivinícola: visitas a fincas y bodegas locales que elaboran vinos de altura en el Valle de Abaucán.
Termas y dunas: la proximidad con la localidad de Fiambalá y el complejo termal cordillerano y las dunas de Saujil, entre tantas otras cosas.

DATOS ÚTILES
Dónde queda: Dr. Antonio del Pino 575, Tinogasta, Provincia de Catamarca. A poca distancia de la plaza.
Capacidad: 12 habitaciones dispuestas en torno al patio central.
Servicios: Desayuno incluido con vajilla artesanal, Wi-Fi, asesoramiento sobre rutas y traslados, pileta, aire frío/calor.
Céntrico. Funciona como base estratégica para recorrer la Ruta del Adobe, las termas de Fiambalá y la Ruta de los Seismiles.
Ideal para: Viajeros independientes, parejas, grupos de aventura y recorridos por la Ruta 60.
Temporada recomendada: Todo el año (primavera y otoño son ideales para evitar extremos térmicos).
Contacto. IG: @casonadeagus
Nicolás Canachi, el griego que hizo historia con su almacén de ramos generales
Por Carlos Antonio Tello
Nicolas Canachi nació el 7 de diciembre del año 1892 en Arkangelos, isla de Rhodas (Grecia). Su verdadero apellido fue Canadkki.
Cuando tenía 20 años en 1920 toma la decisión de partir a otros mundos y es así que, junto a otros amigos como Aristóteles Onassis y otros griegos, parten con rumbo a América del Sur. Arriban a costas uruguayas y más tarde a Argentina. Corría el año 1913. Ya en Buenos Aires se dedicaron a trabajar en bares porteños, pero en poco tiempo se separa de Onassis decidiendo ir al interior del país. Es así que llega a Aimogasta (provincia de La Rioja). Allí se radica temporalmente trabajando como obrero en la construcción de canales de riego que aun hoy en día persisten.
Posteriormente conoce a la que sería su esposa, una ciudadana riojana cuyo nombre era D. Senovia Pintos, oriunda de Jagüel (La Rioja). Viven poco tiempo en Aimogasta. Emprenden viaje más al Oeste llegando a Salado, localidad del departamento de Tinogasta, donde se inicia como comerciante, profesión que mantendrá hasta su muerte. En esta localidad nacen sus hijos Jorge de Jesús, María Isabel y José Anastasio. El 15 de febrero de 1926 junto a unos vecinos deciden fundar el Club Social y Deportivo «Calchaquí», desempeñándose como secretario, es un club que existe hasta el presente (2019).
Años más tarde se traslada a Belén junto a su familia y todo su comercio. En este departamento catamarqueño nacen sus otros hijos, Pedro, Angélica, Antula Cleofé, Manuel y Esteban Ciriaco. Realiza numerosos viajes comerciales a Buenos Aires y a Córdoba, estableciendo contacto con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), llevando a Belén la primera venta de kerosene y naftas, con los famosos surtidores a «manija».
En 1936 se produce el último traslado, esta vez a Tinogasta junto a toda su familia. Estableciéndose en el edificio ubicado en la esquina de 25 de mayo y Dr. Antonio del Pino, donde establece el comercio de ramos generales denominado «Casa La Perla».
Nuevamente de viaje a Buenos Aires logra contactarse con comerciantes de Cervecería Quilmes y Río Segundo. También logró contactarse con la industria cementera de Loma Negra, convirtiéndose así en distribuidos exclusivo de estas firmas en localidades como Belén, Chilecito, Famatina, Pituil, Santa Cruz (provincia de La Rioja, estas cuatro últimas) y en Fiambalá. Tenía contratado tres vagones de carga del Ferrocarril General Belgrano para transporte de mercadería de centros mercantiles como Buenos Aires y Córdoba, traía para su comercio de ramos generales «Casa La Perla», desde maíz, polenta, afrecho, yerba, trigo, enlatados como atún, sardina, comebeef, fideos, arroz, etc.
Adquiere una finca en Copacabana en el año 1942 que luego le pone de nombre «Viñas del cerro», estaba al pie de la sierra de Copacabana. Además de vid, posee olivos y criadero de cerdos, gallinas y también cabras y vacunos. Acopiaba cueros para proveer a la Casa de Curtiembre Yoma de Chilecito (La Rioja).
También por estar esta finca en una zona donde abundaban serpientes como de la cruz, de cascabel, falsa coral y lampalaguas, tenía un empleado que se encargaba de capturarlas colocándolas en cajones apropiados para luego extraer el veneno a estos ofidios y mandarlos por tren a Buenos Aires y desde los laboratorios se enviaba el antídoto al hospital zonal San Juan Bautista.
Contaba en esta finca con un haras, donde criaba caballos de carrera, los que competían en La Rioja, Chilecito, Famatina. Fama adquirió el caballo llamado El Aguilucho, que ganó varias carreras, era un equino negro, esbelto y de gran porte.
El comercio «Casa La Perla» adquirió fama en toda la región porque mantenía el mismo precio de la mercadería que en Buenos Aires, sobre todo del cemento y de la cerveza.
Los numerosos descendientes que Don Nicolás Canachi tuvo a partir de sus ocho hijos, constituyen un gran árbol genealógico, que aún hoy sigue creciendo.
Falleció el 31 de enero de 1981 en Tinogasta y sus restos descansan en el cementerio local.











