Paisajes imponentes, gastronomía de primer nivel y cordialidad en cada gesto distinguen a Tinogasta a las pocas horas de llegar allí. Pero, con el devenir de los almuerzos y las cenas, aparece en nuestro horizonte un nuevo y, debo confesarlo, poco conocido actor, nacido y criado aquí y que se asoma al mundo a paso firme: el vino de altura, orgullo de sus criadores.
En una suerte de incipiente Ruta del Vino pudimos, durante el Fampress de la OMPT, acercarnos a tres bodegas, tres manifestaciones genuinas de una actividad que va ganando espacio y se posiciona como otro atractivo de la región.
Visitamos, degustamos y disfrutamos de los sabores locales en tres bodegas: la Bodega de la Calle Oscura, la Bodega Perro Guardián y la Bodega Veralma. En cada una de ellas nuestros paladares la pasaron de primera, en cada una de ellas, la calidez y la simpatía de nuestros anfitriones nos hicieron sentir como en casa.

Vino y aceite de oliva, el rostro de Bodega Veralma
“En nuestra bodega sólo producimos vino y aceite de oliva” nos dice el enólogo Daniel Cabrera de la Bodega Veralma a modo de presentación en nuestro recorrido por el predio de 40 hectáreas ubicado sobre la ruta 60 en Tinogasta. Después dispara: “Tenemos una capacidad de 300.000 litros, con nuestros viñedos jóvenes, de 15 años, producimos uva propia y tenemos varietales de la línea de Malbec, Cabernet, Tempranillo y Bonarda en tintos y Chardonnay y Torrontés en blancos”.

“De nuestros varietales sacamos cuatro líneas: la línea joven, la línea con madera y nuestra línea Reserva. Nuestras marcas son: Seismiles, Entretantos, Blend de Montaña y la línea prémium, Gesta que se cría 100% en barricas de roble americano y roble francés durante 16 meses”.
Orgulloso, Daniel nos cuenta que algunos vinos de la línea Enretantos recibieron premiaciones en Evinor (la cata de vinos más grande del país). Fue en 2024 con medalla de plata para el Entretantos Chardonnay y en 2025 con el Cabernet.



Para el cierre, y antes de la degustación que realizamos al lado de los viñedos en un escenario a pura naturaleza, Daniel nos contó que Veralma ocupa una extensión de 400 hectáreas dedicadas a las vides y los olivos y que los 1.300 metros de altura y la gran amplitud térmica favorecen la madurez y concentración de las uvas. Respecto del aceite de oliva apuntó: “Es de calidad Premium”.

Un Perro Guardián, para una Bodega turística
Al lado del fogón, en medio de los viñedos y cerca del patio central de la casona que alberga la Bodega y Viñedos Perro Guardián, Raúl, el papá de la familia Fidelio, abre la visita-degustación al Fampress de la OMPT diciendo: “Les cuento, somos oriundos de la provincia de Santa Fe, de la ciudad de Rosario. Llegamos a Catamarca en el año entre el 2003 y el 2005. ¿Cómo llegamos? Es una historia muy loca porque no fue de la mano de la vitivinicultura, sino de la mano de los cactus. Mi papá tuvo la segunda o tercera colección más grande del país y organizaba junto con un amigo y con mi madre viajes para gente del Reino Unido para hacer la ruta del cactus. Vinimos varias veces hasta que en 2005, ya atrapados por Catamarca, compramos la primera finca en el Puesto, cruzando el río Abaucán. Allí comenzamos con los viñedos, lo primero que se hizo fue injertar yemas de la cepa emblema de Argentina que es Malbec. En el año 2013 nos vinimos a vivir a la región, tomamos la decisión familiar de venir a vivirnos y apostarle con todo al proyecto”, sintetiza.
Cerca de Raúl, Lara, uno de sus hijas (que además es la marca de uno de los vinos emblemáticos de la bodega) aporta: “A mí me gusta siempre hacer hincapié en que soy enóloga catamarqueña, yo me recibí aquí en Tinogasta, luego me especialicé en microvinificaciones, en vinos de guarda . Para mí, que Tinogasta tenga una escuela de enología no es un dato menor. A partir de 2014 comenzamos a elaborar nuestros vinos. Estamos en continua evolución, a mí siempre me gusta hablar de que somos una bodega que está viva porque vamos expandiéndonos y dependiendo el momento rotamos de un lado para el otro, bueno, vamos armándonos. Nos falta todavía un gran recorrido, pero creo que estamos muy bien. Somos la primera bodega turística reconocida por la provincia y ello nos llena de orgullo y nos obliga a seguir mejorando” sostiene, entusiasmada.
Le preguntamos el porqué del nombre y Lara nos dice: “Los perros son una de nuestras grandes pasiones. Cuando llegamos aquí, a San José, la vida del pueblo cambió. Imagínense, nosotros llegamos de afuera, nadie nos conocía y llegamos con más de 10 perros. La gente comenzó a fabular en base a las vivencias que tenían con nuestros perros. Así nació el hombre que para nosotros tiene un significado especial. El perro guardián es quien está encargado de que las cosechas sean abundantes, de que los riegos se hagan como corresponden; cuidan y velan por la seguridad de la bodega para que nosotros podamos descansar y podamos elaborar los vinos como corresponde. Perro Guardián representa a los perros que estuvieron, los que están y los que van a estar” completa.



Por último Lara resume lo que ella considera fundamental en el desarrollo del emprendimiento familiar: el rol social de Perro Guardián: “Nos hemos propuesto poner el acento en la mano de obra local, por esa razón quienes aquí trabajan son vecinos del pueblo. Hemos creado puestos de trabajo directos para el cuidado del campo y los viñedos y en las tareas de la bodega. Además, la mayoría de nuestros insumos para la gastronomía son producidos en la región y, como somos la primera bodega turística de la provincia, ponemos el acento en valorar la cultura y la identidad local”.
El trivarietal, emblema de La Bodega de la Calle Oscura
“Hola, soy Florinda Rodríguez, técnica enóloga y seré su anfitriona en este recorrido por la Bodega de La Calle Oscura”. Así nos recibieron en una de las bodegas clásicas de Tinogasta en este caso ubicada en la localidad de El Puesto con lo que terminamos nuestro Camino del Vino incluido en el Fampress de la OMPT.

Cuenta Florinda que la idea de lo que es la bodega en sí viene del año 2016. Los dueños son de Buenos Aires, Alejandro Ábalos, que es arqueólogo y su esposa Silvina Ahumada quienes hace 40 años llegaron a San Fernando. También están sus hijos: Santiago (es quien diseña las etiquetas), Francisco, Ignacio y Valentina.
“En el 2016, don Alejandro vino a la bodega con un grupo de amigos, para hacer 300 botellitas para sacar al mercado con su etiqueta. Ellos vinieron, hicieron la visita guiada, la degustación y, al final don Alejandro se puso a hacer lo que es el famoso blend en copas. Con el vino que quedaba en las copas, en ese caso Torrontés, Syrah y Bonarda, armó un trivarietal que le gustó mucho y así hizo las 300 botellitas” relata.
-¿Poir qué eligio el nombre de La Mulánima para el vino emblema del establecimiento?
– Eligió el nombre La Mulánima que es una leyenda del noroeste argentino. Se trata de una mujer que mantiene amores prohibidos con un cura, en algunas versiones, y en otras con un familiar. Lo cual es algo incestuoso y que tiene un castigo divino. Llegado el anochecer, se convierte en mitad animal y mitad humano, lo cual anda deambulando por las calles con pesadas cadenas arrastrando y tirando fuego por la boca.



-¿Y por qué lo relacionó con el trivarietal?
– Porque es algo que no se debe hacer. Se sabe que no es del agrado de los enólogos juntar vino tinto con blanco, pero él lo hizo. Fue un ensayo que le gustó y después lo sacó con su etiqueta.
-Y cómo anduvo la venta?
-Ese año, en su casa de campo en El Rodeo, sus amigos y familiares que lo visitaban fueron probando la nueva creación. No sacó ninguna botella a la venta porque las 300 se consumieron en su casa.
-¿Y desde cuándo están aquí?
-Hace 4 años, compraron esta finca de 3 hectáreas y media aquí en El Puesto. Está ubicada al pie de la montaña y allí hay Merlot, Cabernet Franc, Criolla… en este caso Criolla Chica y Cereza. Vale aclarar que nuestros viñedos están entre los 1.200 y 1.700 metros sobre el nivel del mar y eso nos permite producir una uva de gran calidad. Junto a la finca estaba esta casita que tiene 102 años a la que remodelamos hace poco más de 6 meses para recibir al turismo. La bodega está en el patio de la casa y se mantuvo todo lo que es la estructura de adobe y techo de caña también
-¿Y reciben turistas?
-Recibimos turistas hace aproximadamente 5 meses y la bodega está hace 4 años. Mantenemos el rango de bodega boutique por nuestro limitado volumen.
-¿Cuáles son los vinos de la Bodega?
-Nuestros vinos son: Malbec, Bonarda, tenemos lo que es Tintas Varias, Torrontés, Rosado de Cereza, Naranjo, Criolla Cereza, Criolla Chica y Chardonnay. Y también tenemos un trivarietal que es la insignia de la bodega, que sería el Red Blend.





