Esta joya del romanticismo italiano sobrevive a la humedad del Caribe gracias a un sistema de refrigeración innovador. El plafón de Roberto Lewis es una maravilla.

El contraste es inmediato. Al cruzar el umbral del Teatro Nacional de Panamá, el calor denso y húmedo que define a la capital panameña se disuelve gracias a un sistema de climatización que funciona las 24 horas para garantizar que los lienzos y frescos no sucumban ante el rigor del trópico. Como nos explicaron en nuestra visita a este templo del arte, es un «espacio vivo» que respira a una temperatura constante.
El edificio está ubicado frente a la Plaza Bolívar y su fachada -aunque es bonita- no anticipa lo que se verá adentro.
Antes de ser el epicentro cultural de la nación, sus cimientos albergaron una fábrica de hielo y, más tarde, un austero convento de monjas de clausura. Fue en 1905, con la República recién naciente tras separarse de Colombia, cuando se inició la construcción liderada por el arquitecto italiano Genaro Ruggieri. Fue inaugurado en 1908.

La sala principal es realmente muy bella, coronada en el techo por el plafón realizado por el artista panameño Roberto Lewis. Se titula “El nacimiento de la República”.
Nuestra guía nos contó que Lewis ejecutó los lienzos en su taller de París y los trasladó a Panamá por vía marítima en 1907. Al llegar al puerto de Colón, el propio artista supervisó su traslado e instalación definitiva, para luego realizar los retoques finales in situ y asegurar, así, que cada pincelada encajara en la bóveda.
La obra es una alegoría del amanecer de la nación. En ella se observa a una mujer coronada con el gorro frigio —símbolo universal de la libertad— sosteniendo una bandera que nace entre las luces del alba, empujando a la oscuridad del pasado.
Puntillismo y mitología
El interior del teatro es casi una lección de historia del arte. El decorado romántico está salpicado de referencias mitológicas. Entre sus muros se conserva una pieza fundamental donde Lewis aplicó la técnica del puntillismo, demostrando la vanguardia técnica que el artista llevó a Panamá de sus años en Europa.
El teatro tiene una capacidad para 500 personas distribuidas entre su anfiteatro, palcos y galería.
Fue restaurado en 2019.
DATOS ÚTILES
Visitas: Recorridos guiados que permiten apreciar de cerca los frescos de Lewis.
El dato: Prestar atención a las molduras de los palcos; el nivel de detalle en el yeso dorado es uno de los mejores ejemplos de artesanía italiana en América Latina.









