La historia de Villa del Totoral no cabe en pocas palabras. La marca de identidad de esta ciudad fundada el 6 de agosto de 1860 y ubicada a 80 km de la ciudad de Córdoba- es el frondoso legado cultural, político y patrimonial que hoy exhiben con orgullo sus más de 13.500 habitantes.

En el norte cordobés, Villa del Totoral atesora un pasado cultural, político e histórico único en Córdoba.
La historia de Villa del Totoral no cabe en pocas palabras. Su pasado se remonta al paso de la expedición encabezada por Jerónimo Luis de Cabrera, ordenada por la corona española para fundar la ciudad de Córdoba (1573) en tierras comechingonas.
Aquel episodio es sólo el comienzo de una historia fecunda que convocó en el lugar, y en distintas épocas, a personalidades ilustres del país y del mundo.
En efecto, la marca de identidad de Totoral -con fecha oficial de fundación el 6 de agosto de 1860 y ubicada a 80 km de la ciudad de Córdoba- es el frondoso legado cultural, político y patrimonial, que hoy exhiben con orgullo sus más de 13.500 habitantes.
A mediados del siglo XVIII, el Camino Real, regulado por el Estado colonial, pasaba a la vera de lo que hoy se conoce como Villa del Totoral. Su traza seguía las huellas de los antiguos nativos y era una vía de comunicación fundamental entre el virreinato del Río de la Plata y el del Alto Perú. Por allí transitaron mercancías, información, cultura, conquistadores y los ejércitos revolucionarios de San Martín y Belgrano que lucharon por la libertad y la independencia. También unitarios y federales dirimieron allí dos proyectos contrapuestos de país.
A fines del siglo XIX y principios del XX, el buen clima de Totoral atrajo a familias tradicionales de Córdoba, Tucumán y Santiago del Estero que llegaban para el tratamiento de enfermedades respiratorias y tuberculosis. Mucho tuvo que ver el impulso que le dio al lugar el médico tucumano de renombre internacional Gregorio Aráoz Alfaro, considerado el padre de la pediatría argentina.
Con el advenimiento de estas familias se construyeron bellas casonas; algunas aún se conservan como un sello de identidad de esta parte del norte cordobés.
Totoral jamás pasó inadvertida. Fue cuna de intelectuales de izquierda, de personajes destacados, de pintores, poetas, pensadores y doctores. Allí nació el pintor Octavio Pinto y vivió Deodoro Roca, uno de los principales ideólogos de la Reforma Universitaria de 1918 y autor del Manifiesto Liminar que abrió paso a la democratización de la educación superior en América Latina, entre tantas otras figuras.
En esta villa también habitaron, de manera temporal, el poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura, exiliado durante la dictadura de Augusto Pinochet, y el excelso escritor español Rafael Alberti.

Tierras del fundador
Totoral fue modificando su nombre a lo largo del tiempo. Primero se llamó Cavisacate; con el advenimiento de los colonizadores recibió el nombre de Totoral, conociéndose como San Esteban de Totoral. En 1861 por directivas de la Provincia se la denomina Villa General Mitre y, por último, en 1974 -hace exactamente 50 años y gracias a la intervención de los vecinos- recuperó su nombre: Villa del Totoral. La denominación proviene de la gran cantidad de plantas de totoras a la vera del río.
Según consta en documentos oficiales, reproducidos en el libro Las mercedes de tierras, en 1576, el teniente Lorenzo Juárez de Figueroa le cedió una merced de esas tierras al capitán López Correa para la creación de una posta del Camino Real, que nunca se concretó. De esta manera, Totoral sólo fue nexo entre las Posta de Los Talas y la Posta de Macha.
“En 1591, Pedro Luis de Cabrera, hijo del fundador, compra esta merced y construye la Estancia San Esteban de Totoral con sus casas, obradores, un molino y una capilla”, explica la guía Verónica Pinto.
De la capilla sólo se conserva una campana pequeña, una reliquia que se encuentra en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, que no se utiliza y se puede apreciar desde el patio del actual templo.
Los tres hijos de Pedro Luis heredaron las tierras, dividiéndolas a su vez en tres sectores: San Esteban del Totoral o Totoral Grande; San Antonio de la Buena Vista o Totoral Chico y la Curtiduría, en donde funcionaba el obraje de San Esteban.
Algunos descendientes del conquistador español aún viven en Totoral.

Un refugio de poetas
El prestigioso médico tucumano Gregorio Aráoz Alfaro -designado por la Organización Panamericana de la Salud (2002) entre las 20 personalidades médicas destacadas en los últimos 100 años- marcó una impronta indiscutible en el lugar. En sus comienzos, compró una propiedad en un campo, detrás del actual balneario municipal.
Domingo Moyano, guía histórico del pueblo, cuenta que el médico adquirió ese rancho en el casco de la estancia porque por allí había pasado su tío abuelo Gregorio Aráoz de Lamadrid, uno de los hombres que acompañó al general Manuel Belgrano en las batallas de Salta y Tucumán y también en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. “Esa es la casa de Gregorio Aráoz Alfaro que hereda su hijo Rodolfo Araoz Alfaro, que fue tan importante como su padre”, subraya Moyano.
En efecto, Rodolfo fue un prestigioso abogado y el secretario del Partido Comunista argentino y defensor de presos políticos.
Cuando los Aráoz Alfaro ya habían adquirido otra vivienda en el pueblo recibían gente destacada. Hasta allí llegó, por ejemplo, el doctor Salvador Mazza, que dedicó su vida a la lucha contra el Mal de Chagas.
Más tarde, Rodolfo invitó personalmente a refugiarse en su casa a Pablo Neruda y a los españoles Rafael Alberti y a su mujer, la escritora María Teresa de León, que se marcharon de España después de la derrota republicana.
También hospedó al poeta español León Felipe y al belga Víctor Delhéz, uno de los mejores xilografista del mundo, entre otros.
La casa que tiene hoy más de 150 años de antigüedad fue bautizada como El Kremlin porque los anfitriones organizaban tertulias con intelectuales de izquierda para hablar de política, arte o religión. Justo enfrente vivía la familia ultracatólica de Ernesto Rusiñol, que era visitada por la jerarquía eclesiástica, y era apodada El Vaticano.
A pesar de lo que se murmuraba en el pueblo, ambas familias tenían una estrecha relación, algo que afirmó el propio Rodolfo en su libro El recuerdo y las cárceles (memorias amables).
Neruda llegó a Totoral acompañado de su esposa, Matilde Urrutia y de su secretaria personal, Margarita Aguirre para residir en la casona durante unos meses al promediar la década de 1950.
Moyano describe al poeta como una persona “hosca, antisocial”, en base a testimonios de la época.
En El Kremlin, el chileno escribió ocho odas: a la mariposa, a las tormentas, al nacimiento de un ciervo, al algarrobo muerto, al albañil tranquilo, a la pantera negra, Oda con nostalgias de Chile y Oda a un cine de pueblo. Esta última se inspiró en las noches que pasaba con Matilde en el cine que funcionaba en el patio de la casa de Deodoro Roca.

¿El Che y Salvador Allende?
Se dice que por Totoral pasaron muchos otros ilustres. Hay testimonios orales, pero falta la certificación documental.
Domingo Moyano cuenta que podría haber estado en una oportunidad el revolucionario argentino cubano Ernesto “Che» Guevara.
Sin embargo, el periodista Horacio López, autor de Ernestito Guevara, rey de los caminos (2016) no halló episodios narrados que certifiquen su visita a Totoral. “Aunque al tratarse de un personaje tan movedizo y curioso, existe alguna posibilidad que haya ido en su raid en bicicleta a visitar a su amigo Alberto Granado a San Francisco del Chañar. De hecho, en ese viaje pernocta a la vera del camino, en San José de la Dormida”, dice López. Agrega que Guevara anotaba todos sus pasos en un cuaderno y allí no menciona a Totoral.
Domingo Moyano relata, también, que Salvador Allende, el médico y político del Partido Socialista que llegó a la presidencia de Chile y fue derrocado por Pinochet, visitaba el pueblo.
El dato tampoco está documentado aunque es muy probable que así fuera porque Allende, antes de llegar a la Casa de la Moneda, visitaba con frecuencia a una hermana en tratamiento psiquiátrico internada en el Instituto Bermann, en la ciudad de Córdoba. Allende se hospedaba en casa de amigos.
Otra curiosidad, según el relato de Moyano, es que Rodolfo Aráoz Alfaro recibía a diplomáticos de la Embajada de la Unión Soviética. “Mucha gente que ya no está recuerda los autos Kaiser Caravela de color rojo que llegaban hasta la casa en la década de 1960”, cuenta.
Las casonas
La gente fue llegando a Totoral por su clima benigno y beneficioso para las enfermedades respiratorias y, también, producto de la cesión de tierras. Allí se fueron construyendo casonas de descanso y de veraneo a fines del siglo XVIII y principios del XIX.
En un recorrido por la zona es posible observar casas con molduras, rejas u otros ornamentos que permiten conocer, aún en la actualidad, cuál era el poder adquisitivo del dueño.
Hoy, el circuito histórico del pueblo comprende alrededor de 25 casonas. Entre ellas se encuentra el elegante edificio de jardines de Deodoro Roca. También, la casa natal de Octavio Pinto (que fue sede del Banco de Córdoba, escuela primaria y hoy pertenece al municipio), las casas de las familias Luque, Endrek (Hotel Colonial), Crespo; Villa Rosarito, que fue del general del Ejército Justo Anaya, que combatió en la guerra de la Triple Alianza; la casa de los Mariconde, el propio Kremlin y El Vaticano y la de los Moyano (una de las familias más antiguas de la villa), entre muchas otras. También se encuentra la casa de La Curtiduría (donde se curtían las pieles), hoy conocida como La Curti o La Canchona, que data de 1626. Es la única en su tipo que se conserva en Totoral y es representativa de la antigua arquitectura rural cordobesa por lo que fue declarada de interés municipal.
Otra casona destacada es la que perteneció al cura párroco Domingo Luque, entre 1868 hasta 1877, cuyo edificio se utilizó para la primera cárcel del pueblo.
Por fuera de este circuito, hay otros lugares emblemáticos como la estancia La Loma que compró el fundador del diario Clarín, Roberto Noble, a la familia Allende Pinto. Hoy es un alojamiento de categoría. También, a la vera del Camino Real se encuentra la casa de Pedro Luis de Cabrera, el hijo de Jerónimo Luis.
El recuerdo de Alberti
A su aire señorial, Villa del Totoral suma espacios verdes y el río, con sus balnearios Municipal, El Vado y El Cajón de Piedra. En sus orillas se encuentran morteros, vestigios de la cultura comechingona. También puede visitarse el Cerro de la Cruz.
En la Plaza San Martín, que se remonta a 1860, está plantado un árbol de encinas en honor a Rafael Alberti, quien alguna vez había expresado en un reportaje periodístico: “Si Totoral quiere recordarme, que plante un árbol en mi memoria”. La encina es el árbol nacional de España.
En el centro de la plaza se encuentra, además, una escultura del general José de San Martín, única en América Latina, del artista totoralense Enrique López. En la obra, el prócer argentino no está montado en su caballo sino de pie, anciano con su capa y su bastón, mirando a América desde Europa con su mano en el pecho.
Esta nota fue publicada en la página web de la Agencia Córdoba Turismo. https://cordobaturismo.gov.ar/historias-que-no-se-cuentan/totoral-el-pueblo-que-cobijo-a-neruda-y-alberti/)

DATOS ÚTILES
Casonas. Las casonas son de propiedad privada y no se tiene acceso, a excepción de algunos recorridos especiales organizados en fechas pautadas o aquellas que son utilizadas como alojamiento de turistas.
Homenaje al postillón de Facundo Quiroga. José Luis Basualdo, el postillón de Facundo Quiroga que fue asesinado en la emboscada en Barranca Yaco (1835) había nacido en Totoral. Tenía 12 años. El municipio está honrando su memoria y participa de las conmemoraciones del Mes Facundiano, que se realizan en el norte cordobés en febrero.
Información turística. En la oficina de Turismo se puede acceder a información para hacer el recorrido por los sitios históricos y culturales: calle Presidente Perón esquina Roberto J. Noble. Teléfono: 03524 471856 Mail: totoralturismo@yahoo.com.ar





