A sólo una hora de Bratislava se encuentra esta joya histórica. Lejos de la masificación de las grandes capitales, merece una visita.

Después de nuestra visita a Bratislava, la capital de Eslovaquia, viajamos 120 km hacia al oeste del país, muy cerca de la frontera con la República Checa, para realizar una parada en Trencin. Nuestro destino final sería Cracovia, en Polonia.
Trenčín es una ciudad pequeña de 55,000 habitantes, ideal para una excursión de un día. Hay trenes directos desde Bratislava cada hora (el viaje dura poco más de una hora).
Nuestra visita fue corta; estábamos de paso, pero alcanzamos a conocer algo de su historia antes de sentarnos a comer una exquisita pizza en Mierové námestie (Plaza de la Paz).

La plaza tiene una forma alargada muy característica de las ciudades medievales centroeuropeas y es el corazón de la vida urbana. En ella se encuentra la estatua de la peste (columna barroca), la Iglesia de San Francisco Javier y es el lugar perfecto para fotografiar las fachadas de colores con el gran castillo asomándose por detrás.
El protagonista indiscutible de la ciudad es ese castillo que se levanta sobre una roca vertical justo encima del centro histórico, dominando todo el valle del río Váh.

Tiene un pozo de 80 metros de profundidad picado en la roca. Según nos contaron, la leyenda dice que un príncipe otomano llamado Omar tardó años en cavarlo con sus manos para rescatar a su amada Fátima, atrapada por el señor del castillo.
Trenčín tiene una larga historia. Es uno de los puntos más septentrionales a los que llegaron las legiones romanas en Europa Central.
En la misma base de la roca del castillo hay una inscripción en latín que conmemora la victoria de la Segunda Legión Auxiliar (enviada por el emperador Marco Aurelio) sobre las tribus germánicas (año 179 d.C.).
La mejor forma de verla es desde los ventanales de la terraza del Hotel Elizabeth, en la base de la colina.

El centro histórico es pequeño pero lleno de encanto, con casas de tonos pastel y plazas con mucha vida.
En el casco antiguo se encuentra Mestská brána (La Puerta de la Ciudad), una torre gótico-renacentista que sobrevivió a las antiguas fortificaciones. Se puede subir para tener una vista espectacular de las calles adoquinadas apuntando hacia el castillo.
También se encuentra la sinagoga construida a principios del siglo XX con un estilo bizantino precioso. Es uno de los monumentos arquitectónicos más singulares del país.
Esta visita fue realmente una sorpresa en nuestro viaje por Europa Central y Europa del Este. Lejos del turismo masivo, conocimos un sitio genuino, esos que no se olvidan fácilmente.













