La Cuaresma es un período de reflexión, ayuno y preparación espiritual que antecede a la Semana Santa en la tradición cristiana. En diferentes partes del mundo, las comunidades se preparan con rituales únicos, desde actos de penitencia hasta expresiones artísticas y gastronómicas. A continuación, exploramos diez destinos con tradiciones cuaresmales destacadas.
Sevilla
Durante la Cuaresma, las hermandades sevillanas organizan ensayos de costaleros, quienes portarán los pasos en Semana Santa. Se realizan misas y actos de oración en las iglesias, y las bandas de música comienzan a practicar las marchas procesionales que acompañarán las imágenes religiosas. Además, las confiterías ofrecen los dulces típicos de esta época, como las torrijas. En los hogares, muchas familias realizan pequeños altares con imágenes religiosas y velas.
Son imperdibles: los ensayos de las hermandades en el centro histórico de esta ciudad, las tradicionales torrijas y pestiños sevillanos.

Antigua
La preparación para la Semana Santa en Antigua (estado independiente en el Caribe formado por tres islas: Antigua, Barbuda y Redonda) comienza con la elaboración de alfombras de aserrín y flores, un arte transmitido de generación en generación. Desde el Miércoles de Ceniza, las calles se preparan con procesiones penitenciales y los fieles se abstienen de carne los viernes. Las imágenes religiosas son restauradas y vestidas con los atuendos especiales que vestirán durante los días santos. Son un atractivo digno de ver: la elaboración de las alfombras de aserrín multicolores antes de las procesiones que además lleva materiales orgánicos como flor de corozo, rosas y hojas de palma. Para comer: los tamales colorados, las empanadas de leche y los tradicionales Molletes.
Roma
En el Vaticano, el Papa realiza celebraciones litúrgicas desde el inicio de la Cuaresma con la imposición de ceniza. Muchas iglesias en Roma organizan retiros espirituales y peregrinaciones a las siete iglesias tradicionales de la ciudad. Los fieles participan en confesiones y ejercicios de oración intensiva. Además, en los mercados locales se incrementa la oferta de comidas típicas cuaresmales como el baccalà (bacalao salado), las sopas de legumbres y la torta di risio. Son imperdibles las peregrinaciones y las ceremonias en la Basílica de San Pedro.

Filipinas
La Cuaresma en Filipinas es un tiempo de sacrificio y oración. Muchas familias practican el “Pabasa” (consiste en cantar el Pasyón, un poema bélico sobre la vida de Jesús) que puede durar días. Además, es común que las comunidades se reúnan en ayunos colectivos y rezos del Vía Crucis, preparándose espiritualmente para la Semana Santa. En algunos pueblos, los fieles comienzan a realizar representaciones teatrales de la Pasión desde semanas antes. Son un clásico de este país del sudeste asiático las procesiones nocturnas y el binignit, una sopa dulce de tubérculos y coco.
Popayán
Esta encantadora ciudad de Colombia se prepara con la restauración de sus antiguas imágenes religiosas y la organización de ensayos para las procesiones. Se realizan misas especiales y se incentiva el recogimiento espiritual. En los mercados, la gastronomía cuaresmal cobra protagonismo con platos como el pescado seco y el ají de maní. Son famosas en el mundo las procesiones nocturnas con antorchas en el casco histórico (foto).

Cracovia
Los polacos practican el ayuno y la abstinencia con devoción. Se organizan peregrinaciones a santuarios locales y la confección de “palmas” decoradas para el Domingo de Ramos. Durante la Cuaresma, las iglesias celebran el “Gorzkie Żale”, un canto litúrgico que invita a la reflexión. Además, las familias preparan el “żurek”, una sopa agria a base de centeno que simboliza la humildad y la purificación.
Son un espectáculo las procesiones con palmas decoradas en el Domingo de Ramos.
México (Taxco y San Luis Potosí)
En Taxco y San Luis Potosí, los fieles comienzan la Cuaresma con actos de penitencia y ayuno. Los flagelantes y encruzados realizan promesas y comienzan su preparación física para las marchas de Semana Santa. Las familias cocinan platillos típicos de la temporada y se organizan representaciones teatrales de la Pasión de Cristo en las plazas principales.
La Semanas Santa en México también se distingue por su oferta gastronómica. Se destacan: los romeritos con mole y entre los postres la capirotada a la que en algunas regiones le han dado un significado espiritual asociado a la pasión, considerando que el pan es el cuerpo de Cristo, el jarabe es su sangre, los clavos de olor son los clavos de la cruz y toda la canela en rama es el madero.
Grecia (Meteora y Corfú)
La Cuaresma ortodoxa inicia con el “Kathara Deftera” o Lunes Limpio, donde los fieles practican un ayuno estricto y vuelan cometas como símbolo de purificación. Los monasterios de Meteora intensifican sus prácticas de oración y ayuno, mientras que, en Corfú, los habitantes se preparan con ensayos corales y la limpieza de los templos. Son un clásico de la zona, las aceitunas de Kalamata y el lachanosalata (ensalada de col).
Jerusalén, Israel
Durante la Cuaresma, peregrinos de todo el mundo visitan Jerusalén para recorrer la Vía Dolorosa y participar en retiros espirituales. En las iglesias, se organizan ciclos de oración y lecturas bíblicas especiales. Muchas familias locales se preparan con ayuno y reuniones de reflexión. Además, los mercados de la ciudad comienzan a llenarse de panes sin levadura y pescados secos, alimentos tradicionales en esta época. Los peregrinos recorriendo la Vía Dolorosa es una postal imperdible de este lugar.
Perú (Ayacucho)
La Cuaresma en Ayacucho es una época de preparación intensa. Se organizan viacrucis por las calles empedradas, se restauran las imágenes religiosas y las familias participan en rezos colectivos. Los fieles también practican el ayuno y la abstinencia, mientras los artesanos comienzan a elaborar velas y decoraciones para la Semana Santa. Durante este período, es común que las cocinas familiares se llenen de platos tradicionales. Hay dos clásicos en esta ciudad: los viacrucis por las calles empedradas del centro histórico y el chupe de viernes, una exquisita sopa de pescado adobada con raíces quechuas y mucho sabor marino que comparte protagonismo con las mazamorras de maíz.