
Las publicaciones de turismo de todo el mundo lo consideran un “imprescindible” cuando uno arma el itinerario para conocer Praga. Hay que dedicarle tres horas y dejarse llevar por los miles de signos que allí se encuentran para tomar dimensión de la historia que atesora este lugar que, por 300 años, fue el único en el que se podía enterrar a los judíos.

Es el antiguo cementerio judío de Praga, ubicado en el barrio judío el Josefov, referencia insoslayable para los viajeros que llegan a la capital de la República Checa y uno de los más peculiares del mundo.
No debimos esperar mucho para hacernos de nuestro ticket de entrada e iniciar un recorrido conmovedor.
El cementerio fue usado desde el siglo XV hasta 1787 y, si bien hay varias versiones, sus estudiosos coinciden en señalar que allí existen cerca de 12.000 tumbas en las que descansan más de 100.00 judíos.

Pero, antes de darnos con este particular escenario en el que las tumbas y sus lápidas se sobreponen, producto de las limitaciones del terreno, se transita por la Sinagoga Pinka que es parte del museo en el que hay exposiciones que tienen que ver con la trágica historia del pueblo judío en Praga. En las paredes internas están los nombres y apellidos de los 80.000 judíos víctimas del holocausto, hay cartas de los presos en el campo de concentración de Terezin y el dato que nos acerca el guía es que los nombres fueron escritos a mano. Es un espacio impactante.

De ese recorrido nos quedaron grabadas las fotos y algunas pertenencias de quienes después serían víctimas de holocausto.
Ya en el sector donde las tumbas y sus lápidas le dan una particular fisonomía al cementerio, comienza otro ejercicio para ir tomando dimensión de los años de historia que se allí se guardan. Se trata de buscar con detenimiento la fecha que consta en las rocas para dimensionar el lugar. Dimos con una del año 1609.

Entre pasillos que nos van llevando al exterior, las tumbas superpuestas no dejan de sorprendernos hay lugares en los que alcanzamos a contar 8 hileras, todas prolijamente señaladas por sus lápidas.
A diferencia de otros cementerios famosos en el mundo, el de Praga no tiene grandes monumentos ni jardines con flores. Su marca registrada es la masividad y las historias que, a través de sus muertos, uno puede descubrir.
Algunas de las personas más famosas enterradas en el cementerio son Mordecai Maisel, Rabbi Judah Loew, David, y David Oppenheim. Muchos visitantes buscan la tumba de Franz Kafka pero no está aquí. El genial escritor descansa en el Nuevo cementerio judío en el barrio de Zizkov.
Datos de utilidad
- Entrada: Se accede comprando el ticket del Museo Judio: 20 Euros, incluye las principales sinagogas.
- Horarios: 9 a 16.30 hs. Cierra los sábados y festivos judíos.
- Ubicación: Barrio judío de Josefov















