Parque Nacional Talampaya, un viaje cautivante por la tierra de los dinosaurios   

Autor:

Mariana Otero

Categoría:

Llegamos al Parque Nacional Talampaya (La Rioja) integrando el Fampress de la OMPT (Organización Mundial de Periodismo Turístico) en uno de los últimos puntos que recorrimos durante nuestra estadía en Catamarca y La Rioja.

Talampaya, junto al Parque Provincial El Chiflón (La Rioja) y, el Parque Provincial Ischigualasto (San Juan) son territorios que dan testimonio del período Triásico y donde se han encontrado algunos de los dinosaurios más antiguos del mundo (¡más de 250 millones de años!)

El PN Talampaya -Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000- es verdaderamente impresionante y, sin lugar a dudas, ofrece una de las experiencias más sobrecogedoras del turismo nacional.

Realizamos el paseo básico que nos demandó alrededor de dos horas en las que Eduardo, nuestro calificado guía con más de 30 años de experiencia en el Parque, nos brindó puntillosos detalles para no perdernos nada de lo que la naturaleza nos ponía frente a nuestras narices.

Única en el mundo

Talampaya se encuentra en el oeste de la provincia de La Rioja, en una zona de serranías bajas en la cuenca sedimentaria Ischigualasto-Villa Unión y tiene una extensión de 213.000 hectáreas. El acceso principal se encuentra sobre la RN 76, a unos 55 kilómetros de la localidad de Villa Unión, la base operativa más utilizada por los viajeros.

Es una unidad geológica y paleontológica de importancia mundial junto a su vecino, el Parque Provincial Ischigualasto (Valle de la Luna).

El parque se inserta en un entorno de desierto de altura donde la aridez, el viento y las temperaturas extremas han moldeado un paisaje deslumbrante e inmenso.

La primera parada es la estación de petroglifos, grabados en piedra desde hace 2.500 años. Son testimonio de las cosmovisiones de las culturas que habitaron el cañón antes de la llegada de los españoles.  Representan símbolos ceremoniales, escenas de caza y figuras antropomorfas.

Geoformas y ecos

El paseo se interna por el cauce seco del río Talampaya, flanqueado por enormes paredones de arenisca que alcanzan y superan los 150 metros de altura. Estos colosos de piedra, que datan de más de 250 millones de años, han sido bautizados con nombres que apelan a la imaginación del viajero.

La experiencia es inmersiva y sensorial.

La Catedral gótica: Es una parada ineludible. Aquí, la erosión modeló las paredes con tal precisión que parecen las columnas y los pináculos de un templo medieval.

El Monje: Una formación rocosa aislada y distintiva, cuyo perfil recuerda la silueta de un fraile con su túnica.

El Rey Mago: Una silueta caprichosa que se erige como un emblema, tallada en las formaciones sedimentarias que componen las capas geológicas.

Además de estas (y muchas otras) figuras, el cañón regala una experiencia acústica única: en varios puntos, las paredes hablan, tienen el “don del eco”. El sonido rebota en la inmensidad, devolviendo la voz con una claridad sorprendente y añadiendo una dimensión mágica al silencio profundo del desierto.

El guía nos invitó a jugar con el eco y así lo hicimos. Así que allá fuimos, tras el grito de “Argentina” y  la respuesta del eco: “Argentina, Argentina”, luego, nos despedimos con un “viva la patria”, devuelto una vez más por partida triple. Fascinados con la experiencia, en una siesta con más de 36 grados, regresamos por las pasarelas hasta la explanada donde nuestros anfitriones nos esperaban con una mesa preparada para degustar las exquisitas nueces y pasas de uva y el bienvenido cafecito).

Cuna de dinosaurios

El nombre Talampaya proviene de la lengua quechua. Deriva de tala (árbol), ampa (río) y aya (seco): «río seco del tala». Su cuenca no es sólo arena y piedra sino el sitio donde se han encontrado (y, seguramente, descansan muchos otros) restos fósiles del Triásico, incluyendo al Lagosuchus talampayensis, uno de los primeros dinosaurios conocidos. En definitiva, es un viaje a la “era de los dinosaurios”.

Datos útiles

Tarifas de ingreso al parque (vigentes)

  • General (extranjeros): $25.000 ARS
  • Residentes nacionales: $12.000 ARS
  • Residentes provinciales (La Rioja): $8.000 ARS
  • Estudiantes: $10.000 ARS
  • Exentos: Jubilados y pensionados nacionales, niños de 0 a 6 años, personas con discapacidad y residentes locales.
  • Excursiones obligatorias: El ticket de entrada al parque es independiente del costo de las excursiones internas (las cuales son obligatorias para recorrer el cañón).
  • Reservas de paseos: Las excursiones se pueden contratar previamente en la web de Talampaya Experiencias.
  • Horario: 8 a 16.30.
  • Más información en https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/centro/parque-nacional-talampaya/tarifas

Palabra de experto

A lo largo del recorrido, Eduardo fue ilustrando el itinerario con jugosísimos datos para entender el lugar que estábamos pisando. Aquí les compartimos algunas de sus definiciones.

“El paseo tiene un recorrido de casi 50 km de ida y vuelta, saliendo de acá de la base que es un complejo nuevo llamado Waira Huasi, que significa «Casa del Viento». Acá estamos a 1000 metros sobre el nivel del mar, vamos a ir subiendo permanentemente. Haremos la primera, segunda, tercera y cuarta estación en donde estaremos a 1.550 metros de altura”.

“Este paseo es una aventura muy linda, tenemos 14 km de asfalto, luego unos 3 km por una duna y de pronto se van a sorprender porque el minibús, que conduce Frankie, va a andar en el cauce del río Talampaya, que es un río seco. Es un rio temporarios que únicamente trae agua cuando llueve en verano; caso contrario, se mantiene seco”.

“Respecto a la historia de cómo comenzó a ser conocido el Parque Nacional Talampaya, debo contarles que tanto lo que es Talampaya y el Valle de la Luna, alguna vez fueron  descubiertos por los lugareños, por los campesinos que habitaron en la zona y se dedicaban a la crianza de animales. Esta gente conocía perfectamente el lugar y comenzó a difundirlo. La Provincia tomó mucho interés y decidió declararlo como Parque Provincial en el año 75. Recién el 11 de junio del 97 pasó a ser Parque Nacional. El Parque Nacional Talampaya actualmente tiene 213.800 hectáreas, es muy grande”.

“Ya en el año 2000, tanto Talampaya —que es un parque nacional y pertenece a la provincia de La Rioja— como  Ischigualasto —que es un parque provincial y pertenece a la provincia de San Juan—, fueron declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por las bellezas escénicas, partes arqueológicas, paleontológicas, flora y fauna del lugar”.

“En Talampaya también se han encontrado muchos restos en un lugar llamado Los Cañadones, por eso al frente del complejo nuevo Waira Huasi está el Sendero del Triásico, donde pueden caminar; es un sendero autoguiado con toda la cartelería donde ustedes pueden leer y tiene toda la información de todos los animales que se han encontrado dentro del Parque Nacional Talampaya. Ahora son áreas protegidas, zonas intangibles; los científicos que llegan a estudiar ahí siempre son acompañados por los guardaparques”.

“La belleza natural del lugar tiene diferentes cambios de colores y cada color es una formación. Si observamos adelante los cerros que se ven más lejos, sería Formación Los Colorados; parte de esa formación es la que se ve en el Valle de la Luna y tiene 218 millones de años”.

“Cuando lleguemos a la pared del cañón, arriba tenemos una pequeña franja de una formación de un color más fuerte, se llama Formación Tarjados, 220 millones de años. Hacia abajo, de un color rosado pálido, está la formación más antigua, más vieja, llamada la Formación Talampaya, 250 millones de años. El color del lugar se debe a la gran concentración de óxido de hierro. Las grandes masas sedimentarias es arena compactada con arcilla, es blando, ¿no cierto?, y absorbe lo que es la humedad del rocío de la noche, el agua de las lluvias de verano”.  

“Acá predomina el viento Zonda. El Zonda puede estar estable. Puedo no correr el viento pero hacer mucho calor; y ahora, cuando corre el viento lo puede hacer varios días y a veces su velocidad llega a los 120 km/h. Después del viento Zonda llega este viento más fresco llamado el viento sur, se originan días nublados, lloviznas y también en ocasiones nevadas. Es muy lindo”.

“Miren las plantas a la orilla del camino, son todas plantas que se adaptan a altas temperaturas del verano, muy bajas de invierno. No son tan altas, pero sus raíces pueden alcanzar 20, 25, 30 metros de profundidad clavadas en busca de napas de agua, ríos subterráneos conocidas con el nombre de napas freáticas. Tenemos la retama, retamo Bulnesia, la chicha abajo, jarilla, chañares, la tusca. También van a ver una planta muy verde, muy llamativa, su nombre es brea. De esa planta se saca la famosa goma arábiga que se hace la boligoma, se preparan muchos alimentos”.

“Luego que ingresamos al lecho del río Talampaya vamos a comenzar a ver las plantas más grandes que serían los algarrobos; algarrobos que pueden alcanzar 200, 300, 400 años. Está el algarrobo blanco, el algarrobo negro y el algarrobo colorado. Cuando llueve, el agua baja bastante rápido y en poco más de 8 horas, el lecho del rio vuelve a estar seco. Por eso el significado de la palabra «Talampaya» que en quechua es «Río Seco del Árbol».

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