
“Buenas tardes, bienvenidos, para María José y para mí es un placer recibirlos. A modo de presentación les contamos que este viñedo es un proyecto familiar en el que estamos desde el año 2017 y que nos encuentra en pleno proceso de crecimiento” Así comenzaba su charla Luis Bordón, agrónomo y propietario de La Concepción Viñedo Sustentable en Sañogasta a 25 km de Chilecito, en La provincia de La Rioja.
La visita a este particular emprendimiento formó parte del Fampress de la OMPT (Organización Mundial de Periodismo Turístico) realizado en los pasados meses de setiembre y octubre.

-¿Qué tiene de novedoso este emprendimiento?
-Que estamos en un lugar que no tiene tradición vitícola. Sañogasta tiene 381 años y está dentro de los pueblos identificados en agricultura con el tema de las nueces. Pero además de los nogales, en la casa de cada uno de nosotros siempre existieron las viñas, el parral, y ahí estaban las uvas nuestras para comerlas, no para hacer el vino. Recién a partir del 2017 empezamos a darle forma a un proyecto que tenía en mi cabeza hace muchos años. Así apareció Concepción Viñedo Sustentable.

-¿Por qué sustentable?
-Desde un principio fuimos ecológicos. ¿Qué significaba ser ecológicos para nosotros?, muchas cosas. Primero cuidar el agua y el suelo, que son los recursos más importantes. Piensen que estamos en una zona semiárida y árida en la que tenemos 150 mm de lluvia en el año, o sea, lo que en la Pampa Húmeda argentina llueve en un par de lluvias, a nosotros nos llueve en un año, en seis o en siete lluvias.
Entonces, ese fue el comienzo. Cuando uno dice «ecológico» es porque no usamos productos de síntesis ni productos químicos. Y después fuimos avanzando en esto de poder entender lo de la agricultura biodinámica. La agricultura biodinámica nace en los principios de los 1900 y esa agricultura biodinámica significa: bios, vida; dynamis, fuerza. Son todas las fuerzas que regulan los procesos de vida en la naturaleza.
-¿Cómo es eso?
– Tiene varias cosas importantes esa agricultura. Primero es un sistema que está integrado por suelo, plantas, animales y el humano en un sistema totalmente cerrado. ¿Qué significa un sistema cerrado? Que todo lo que necesitamos para que esto funcione lo tenemos que generar nosotros. Por ejemplo: compostamos utilizando los desechos de los caballos que ustedes ven en la finca.
El ciclo productivo empieza con la poda en el invierno cuando no tenemos hojas ni nada, y ahí empieza: empieza a brotar y aparecen brotes, aparecen hojas, aparecen racimos y empezamos nosotros con el trabajo, ¿para qué? Para desbrotar, para deshojar, para ralear si fuera eso necesario. Todas esas actividades siguen el calendario lunar, ya que la luna tiene influencia para ordenar el proceso. Nosotros usamos microorganismos para mejorar los compostajes que van al suelo. Eso es básicamente lo que nosotros hacemos desde lo ecológico.

-¿Cómo definiría su relación con el viñedo?
-Nosotros, yo que nací y me crie acá y mi esposa María José creemos en esto que hacemos. Creemos en el cuidado de una viña que puede vivir 100 años y nosotros tenemos un lema que dice: «Cuidamos para los que conocemos, cuidamos para los que no conocemos y cuidamos para los que no conoceremos nunca». Un viñedo vive muchísimo años y para nosotros es importante cuidarlo y que nosotros como humanos tengamos una participación activa en su desarrollo”.
Un viñedo, una pasión
“Este cultivo está acá porque nos apasiona y no porque sea una cuestión de ir en contra nuestros antepasados ni los nogales, simplemente porque amamos la viticultura.
Es un proyecto que estamos transitando: la implantación del viñedo, abrirnos al turismo y en un futuro no muy lejano poder construir la bodega, poder terminar, digamos, el proyecto que empezamos con la implantación de tres variedades fundamentales” apunta Luis.
“Nuestra marca insignia es Chango Guapo y tenemos Malbec, Cabernet Franc (es una variedad que empieza a difundirse) y nuestra variedad de cabecera es el Torrontés Riojano. Torrontés Riojano es una variedad, a diferencia de cualquier otra de las que conocen, típica, es nuestra, es argentina. Torrontés es la fusión de dos variedades: una criolla, la Listán Prieto, y Moscatel de Alejandría, española. Esa fusión en el campo nuestro dio Torrontés. Y el Torrontés se adapta a la cordillera, si ustedes pueden ver el mapa de Argentina, todo lo que esté pegado hacia la cordillera son condiciones favorables para que ese varietal se dé y se pueda expresar con aromas”. concluye.

Sañogasta, su lugar en el mundo
A modo de despedida, antes de comenzar a degustar los manjares del viñedo, Luis no dejaba esta postal de su Sañogasta: “Estamos en Sañogasta y para los que no conocen, Sañogasta se fusiona en dos palabras: saño y gasta. Gasta es pueblo, y para nosotros saño gasta es pueblo de barro o pueblo de adobe porque nuestros antepasados, los quechuas, se dedicaban a la alfarería.
Así se gestó el nombre de este pueblo que nació hace 381 años (los cumplió el 26 de agosto) y que existe, como otros tantos, porque en esas montañas está el agua. O sea, la vida nuestra depende de ese lugar, de esa montaña que tiene 6.220 metros en el pico más alto (El Nevado de Famatina) y que alberga glaciares para uno y otro lado, nieves eternas para que el agua no falte.











