La Finca Café Vicna, en Boquete, en la provincia panameña de Chiriquí ofrece tours inmersivos en la cultura del café de altura.

Llegamos a la Finca de Café Vicna en Boquete, en la provincia panameña de Chiriquí, con la expectativa de conocer de primera mano los cafetales donde se produce el café de altura, uno de los más exquisitos y exclusivos del mundo. Era nuestra primera vez en un cafetal.
Nos recibió Eduardo Santiago, dueño de la propiedad. Eduardo es un apasionado del café (como casi todos en Chiriquí), ese producto noble que crece en las tierras altas de Panamá, con la influencia de los dos océanos a los pies del imponente volcán Barú, de más de 3.400 metros de altura.

Iniciamos la caminata por los cafetales para conocer el ciclo de vida de la hermosa y noble planta de café, de flores blancas y frutos que al madurar son rojos como una cereza.
En el centro del fruto se encuentran dos semillas (dicen que si hay tres trae suerte, y si tiene sólo una, redonda, su concentración de sabor es mayor) envueltas por el mucílago, una capa viscosa y dulce que es la clave de muchos perfiles de sabor en diversas variedades. Eduardo nos acompañó con su playlist de canciones que le cantan a las plantas generosas, que dan y reciben.

Eduardo cuenta que perciben energía del entorno, llegando incluso a cerrar sus hojas ante presencias que alteran su equilibrio. Parece increíble, pero así es.
El cafetal está rodeado de árboles nativos en un microclima. En algunas partes sopla brisa; en otros, no. Todo influye en el café.
Caminamos en ese espacio tan placentero y llega el momento de danzar con las plantas. Santiago nos pide que elijamos una planta, la que más nos llame, la que intuimos que quiere ser nuestra compañera. Suena la música suave y empezamos a danzar alrededor de ella, en círculos, y ella con nosotros, desplegando sus aromas, ofreciéndonos sus hojas para que las toquemos, nos hagamos uno intercambiando energía y sabiduría. Se produce algo extraño en este compás, algunos se emocionan; otros se dejan llevar con la mente tranquila en las alturas de un lugar que nos acoge y nos cuida. Hay una conexión emocional con la tierra buscando la armonía entre el cuerpo y el entorno natural.

Meditación
Entre las hileras de las plantas está preparado el lugar para la meditación. Sólo se siente la brisa y el trinar de los pájaros. Se inicia con ejercicios de respiración consciente en medio de las plantaciones. El objetivo es percibir los aromas del campo, el sonido del viento en las hojas de los cafetos y la energía del suelo volcánico.
La idea es reducir el estrés y entender el café no solo como un producto de consumo, sino como un organismo vivo que requiere cuidado y tiempo.
Antes del final, plantamos un cafeto, una pequeña planta de café y la bautizamos. Es un guiño de respeto al planeta.
Como corolario, Eduardo Santiago nos permite ser “Baristas de Panamá” por un rato. Nos muestra la técnica desde la molienda del grano hasta la taza.
A esta altura está claro que no es un tour cafetero convencional; es una inmersión en la tradición cafetera arraigada en las tierras altas de Panamá. Ser barista es un arte y una ciencia que tuvimos la suerte de experimentar en la finca de Café Vicna, que busca la excelencia en el grano. Allí también dimos nuestros primeros pasos en el aprendizaje de la identificación de las notas de sabor (jazmín, bergamota, chocolate) que hacen que los lotes de esta finca sean tan valorados.
Más info: IG @cafevicna











