El oficio de abrazar la vida con alegría

Autor:

Mariana Otero

Categoría:

Crónica de la segunda edición de Círculos de Viajes y Escrituras en Villa del Totoral. El encuentro reunió a un grupo de personas alrededor de los libros que escriben y desean.

Fines de mayo de 2026 en el norte cordobés. Está nublado pero, por fortuna, el frío es apenas una promesa y los colores del otoño nos deleitan. Estamos en La Loma, en Villa del Totoral, una ciudad histórica y cultural que respira memoria. Comienza a llegar la gente que participará del segundo Círculo de Viajes y Escrituras. Vienen de distintas partes: de Buenos Aires, de Puerto Madryn, de Jesús María, de Nono en Traslasierra, de Colonia Caroya y de la ciudad de Córdoba. 

Nos agrada que estos encuentros sean cada vez más federales. Nos alegra también que la idea viaje y llegue lejos. 

La mayoría no se conoce entre sí, pero tiene los mismos intereses: avanzar en la escritura de un libro, iniciarlo, continuarlo o animarse a poner en palabras una idea, un deseo.  

Las coordinadoras Luciana Bedini (mentora de escritores) y Mariana Otero (periodista y directora de Modo Viaje) oficiamos de anfitrionas en esta casona histórica de mediados del siglo pasado que pertenecía a Roberto Noble, y que tanto nos agrada.

Por esta estancia, que construyó quien fuera el fundador del diario Clarín, pasaron figuras ilustres de la literatura (como Rafael Alberti, el exquisito escritor español exiliado en Totoral), de la política y de la intelectualidad del país. La Loma está construida sobre una antigua estancia del siglo XVIII. Se siente la memoria del lugar.

María, Teresa, Irene, Bibiana, María José, Graciela y Alberto se sintieron convocados a este “círculo” para compartir y trabajar sobre sus historias; algunas en proceso y otras, apenas asomando con la ilusión de que florezcan en este espacio de inmersión, conversación y creación. 

Nos reunimos alrededor del hogar encendido, en el comedor señorial de grandes ventanas que dejan entrar la luz del mediodía del sábado. 

Luciana propone una actividad que cobrará pleno sentido al finalizar este “círculo”. Mientras los participantes piensan a quién estará dedicado el libro e imaginan cómo terminará, comienza el diálogo colectivo sobre los móviles de la escritura. Las experiencias se suceden y aparecen los grandes temas que, como hilos invisibles, entrelazan en algún punto a todas las historias: el ser, las madres, los duelos, la alegría en el dolor, las leyes espirituales. 

En una primera ronda de conversación intimista y respetuosa aparecen los proyectos, las escrituras avanzadas, algunas aún sin forma, los temas y las motivaciones. La escritura como sanación, como legado a las próximas generaciones, como un territorio de paz, como un recurso pedagógico… En algunos casos, sólo amor a las palabras, aún sin tema ni propósito. Al final, ya lo veremos, todo estará más claro e, incluso, las ideas navegarán por caminos impensados.

Cada uno, a su turno, cuenta su libro como una entidad que ya es. Se habla del detrás de escena, de los libros que nacen de las crisis que, en ocasiones, son los motores de la escritura. Empiezan a aparecer herramientas concretas para avanzar. 

La presentación individual de cada escritor se explica por lo que cada uno trae. Parece no importar tanto quién es cada quien, a qué dedica su vida; lo verdaderamente trascendente son las palabras que plasman. Hay riqueza en la diversidad.

Igual que ocurrió en la primera ediciòn de “Círculos” en abril pasado, el escenario es de absoluta confianza entre personas que -en la mayoría de los casos- se acaban de conocer. Es maravilloso ver que los “círculos” reúnen en un mismo fogón en un plano de igualdad a personas que tal vez jamás se hubieran encontrado en el camino. 

Así se suceden los temas: la esencia de la vida, las leyes espirituales, la psicoterapia con caballos, los distintos duelos, el hartazgo del dolor, la alegría en el dolor, el ser y el corazón, el oficio de abrazar a una madre, las mil vidas que caben en una vida y una casa como protagonista.

Luciana invita a pensar en la escritura performática, en qué sucede en los cuerpos cuando se escribe y cuando se escuchan las voces de los demás. 

Los “círculos” permiten identificar por dónde ir en la escritura, pensar los obstáculos, ir hacia los pequeños detalles que orientan. 

Alguien dice que no es artista, pero que le gustan las palabras, el arte. Y sin planes iniciales de crear una obra, la empieza a ver, la imagina como posible.

Una conversación nos lleva a hablar del impacto de las crisis, de los cambios con conciencia, de los momentos en que ocurre el tamiz de las situaciones. Lo importante de las crisis, aporta alguien, no es lo que cambia sino lo que queda. 

Se habla de los hijos, de la vida y de la muerte, del dolor, de la alegría, del renacer, de las matrices, de la poesía que sana, del valor de llorar sin permiso, de las palabras de alivio para unos y para otros, de la energía enorme de la vida, de la fuerza, del humor, de la realidad, de la utopía y de la sabiduría. Todo se entrelaza en la creación de los libros. 

En el devenir de esa charla colectiva, resuena la frase de una hija a su madre allí presente: “La vida es muy sencilla pero tiene sus fiestas”. 

Cara a cara con la historia

Despuès de una comida sabrosa y una larga sobremesa, salimos a caminar por el circuito de casonas de Totoral. El aire fresco y las hojas amarillas y ocres nos acompañan. Nuestro guía Domingo Moyano nos presenta a esta ciudad con un legado cultural, político y patrimonial frondoso, que se remonta a la llegada del fundador de Córdoba, Jerónimo Luis de Cabrera, cuando se asentó en tierras comechingonas hasta la historia reciente, la del siglo 20.

Caminamos por las calles detenidas en el tiempo. Totoral fue cuna de intelectuales, de pintores, poetas, pensadores, doctores. Allí nació Octavio Pinto, vivió Deodoro Roca, se exilió Pablo Neruda y el español Rafael Alberti. 

Llegamos hasta la casa donde ambos escritores pasaron algún tiempo invitados por dirigentes del Partido Comunista, en una casa que pasó a la historia con el nombre del Kremlin. Nos reciben Rodrigo y Consuelo Agrelo para compartir relatos sobre lo acontecido en aquella casa donde pasaron tantos ilustres. Hace 40 años que la familia Agrelo veranea en Totoral. Cada enero es una fiesta, nos cuentan. 

Neruda estuvo allí sólo dos meses, entre diciembre de 1955 y enero del año siguiente. En ese lugar escribió algunos poemas, entre ellos “La oda al albañil tranquilo», en homenaje a un inmigrante italiano que realizaba trabajos en aquella vivienda. 

La casona antigua (tal vez de fines del siglo XIX) es realmente preciosa. Aquí también, una vez más, se siente que es un sitio con memoria. Después de un café y las colaciones de Juana, una vecina pastelera artesanal excepcional, nos vamos inspirados  a continuar con nuestro “círculo” de escrituras.

Merienda mediante, comienza el trabajo con las estructuras del libro. El “esqueleto” de capítulos y entramados. ¿Cuál será el título? Cada uno va desgranando su texto, mientras Luciana inicia las mentorías individuales, el cara a cara, para dar forma al modo particular de entender cada historia, su propósito. 

En la ronda colectiva vuelven a aparecer nuevos puntos en común: la libertad, la memoria, los cuerpos, las pérdidas, los antepasados que van y regresan, los abrazos, las madres.

La sonoridad de las palabras

El domingo después del desayuno, continúa el trabajo individual. Luciana insiste en que no hay que resistirse a lo que pase en uno y en los textos. Siempre lo dice, y funciona. Las personas se dejan llevar en un tiempo que fluye. Luego, se habla de la sonoridad de las palabras. Lu insiste en encontrar la voz propia, la de cada autor, una que conduzca a lo más profundo del lenguaje. Es una invitación a conocerse a través de la escritura. 

La sonoridad desarrolla ritmos, cadencia, el acompañamiento de la respiración. Inspirar en todos los sentidos. La música de los libros. 

En un “círculo” alrededor de un fogón que pronto calentará, el grupo lee sus textos. Otra vez, a su turno se habla, se escucha. Hay una exquisita familiaridad en un tiempo que transcurre lento. Se siente como si hubiera «pasado una vida» en esos dos días.

Luciana habla de la construcción de la estética en distintos planos, sugiere “dejar ser” a la fuerza activa de la creación. 

Cuando el sol se hace esquivo, volvemos alrededor del hogar. Brindamos, se está cerrando el “círculo”. Cada quien retoma las ideas escritas el primer día y encerradas en un sobre. Sorprende lo que se lee. Profundidad. Sentido. Espacio y tiempo presente. 

Alguien dice que es un momento mágico, y nos vamos con esa sensación en la piel.

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Turismo cultural +40

La experiencia de Círculos de Viajes y Escrituras se inscribe dentro del Turismo Cultural, de escritura y de encuentro para personas mayores de 40 años, con la intención de  promover vivencias transformadoras y con impacto personal significativas, lejos del turismo de masas.

Este proyecto propone articular viaje, escritura y encuentro como una experiencis  integral destinada a personas que desean abrir un espacio de exploración creativa, autoconocimiento y construcción colectiva. 

De esto se tratan estos “círculos”, de poner en palabras los deseos de escribir libros y recibir asesoramiento de cómo hacerlo generando varias instancias de abordaje de modo integral, en un clima de distensión y entusiasmo. 

Información sobre próximos encuentros. Tel: +54 351 2437170 (Mariana)

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