A los pies de la sierra de Velasco, la finca riojana convierte el terreno semidesértico en ventaja competitiva para la producción vitivinícola y olivícola de exportación.

En una de las regiones más áridas de Argentina, donde las precipitaciones anuales apenas alcanzan los 110 milímetros y con un paisaje semidesértico, un proyecto agrícola ha logrado transformar las condiciones climáticas extremas en una ventaja competitiva.

Se trata de Valle de la Puerta, una explotación nacida en 1993 en Vichigasta, departamento de Chilecito sobre la RN 74, km 1186, en el valle de Famatina. Está custodiada por las sierras de Velasco y Famatina.
En el Fampress por Argentina, organizado por la Organización Mundial de Periodismo Turístico, visitamos este establecimiento que combina la tradición olivarera y vitivinícola con técnicas de innovación agrícola.

Nos recibieron Maxi, de marketing y ventas, y Alicia, jefa de enoturismo, quienes nos explicaron que el emprendimiento comenzó hace más de tres décadas orientándose al cultivo del olivo. Hoy, la finca abarca 730 hectáreas dedicadas a la olivicultura, 100 hectáreas de viñedos, 90 de nogales y 10 destinadas a uvas para pasas. Aunque la superficie dedicada al olivar supera a la del viñedo, la producción vitivinícola se ha consolidado como el principal motor de la firma.
Marca con identidad
El hallazgo de vestigios arqueológicos durante la preparación inicial de las tierras en la década de 1990 definió la identidad de la marca.
La localización de antiguos cementerios indígenas y piezas cerámicas con representaciones del cóndor y el puma inspiró los símbolos corporativos que continúan vigentes en sus más de 60 etiquetas.

El impacto del clima
Las elevadas temperaturas de la provincia permiten una floración adelantada de los cultivos. Esta particularidad climática adelanta el inicio de la vendimia al mes de febrero —e incluso a finales de enero para partidas específicas o vinos de menor graduación alcohólica—, a diferencia de otras regiones vitivinícolas del país como Mendoza.
Entre las variedades viníferas destacan la cepa autóctona Torrontés Riojano y la Bonarda, una variedad de ciclo largo cuya cosecha se prolonga habitualmente hasta marzo.

La infraestructura de la bodega sorprende. Cuenta con una capacidad instalada de 2 millones de litros y abarca 64 tanques de procesamiento. De allí surgen anualmente cerca de 1,5 millones de litros destinados tanto al mercado nacional como a la exportación hacia Estados Unidos, el Reino Unido y diversos países de la Unión Europea.
Tras la explicación y el recorrido, se realizó una exquisita cata de vinos.

El aceite de oliva
En el ámbito olivícola, la compañía produce exclusivamente aceite de oliva virgen extra de categoría premium elaborado a partir de variedades como Arbequina, Coratina y Picual, mientras que destina variedades de mayor tamaño, como Manzanilla o Arauco, a la venta a terceros.
Con el fin de optimizar el rendimiento por superficie, la empresa ha comenzado a implementar sistemas de cultivo superintensivo en parcelas jóvenes.
La utilización de maquinaria de cosecha por vibración permite incrementar la densidad de los olivares y mejorar la eficiencia en la recolección, en un esfuerzo por sostener la competitividad en un entorno ambiental exigente.





